Preguntas frecuentes

¿Quién es refugiado o refugiada? Haz clic para desplegar el contenido

Un refugiado o refugiada es alguien que huye de su país porque su vida peligra y busca protección en otro. La legislación española establece que la condición de refugiado o refugiada se reconoce a toda persona que, a causa de unos temores fundados de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, opiniones políticas, pertenencia a un determinado grupo social, género u orientación sexual, se encuentra fuera del país de su nacionalidad y no puede o, debido a esos temores, no se quiere amparar en la protección de dicho país.

El derecho a la protección internacional se sustenta sobre el principio de no devolución, del artículo 33.1 de la Convención de Ginebra de 1951: “Ningún Estado contratante podrá, por expulsión o devolución, poner en modo alguno a un refugiado en las fronteras de los territorios donde su vida o su libertad peligren por causa de su raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un grupo social determinado u opiniones políticas”.

¿Cuál es la diferencia entre una persona refugiada y una solicitante de asilo? Haz clic para desplegar el contenido

La diferencia es jurídica. Una persona refugiada es la que ya ha obtenido protección internacional. Una solicitante de asilo es quien la ha pedido, pero todavía no ha recibido respuesta. Toda persona refugiada, por lo tanto, ha sido antes solicitante de asilo.

¿Y cuál es la diferencia con una persona migrante? Haz clic para desplegar el contenido

La diferencia se halla en la normativa que se aplica en cada caso. En el caso de las personas que piden protección internacional, la norma aplicable es la Ley 12/2009, de 30 de octubre, reguladora del derecho de asilo y de la protección subsidiaria. En cambio, al resto de las personas extranjeras les es aplicable la Ley orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su integración social.

Tanto las personas refugiadas como las migrantes han abandonado sus países de origen o de residencia en busca de seguridad. Hay varios motivos para hacerlo, desde los conflictos armados, la violencia interna y la vulneración de los derechos humanos hasta los desastres naturales o la pobreza.

La principal diferencia es que las personas refugiadas han tenido que huir de sus países de origen a la fuerza y no pueden regresar, salvo que mejore la situación que las empujó a marcharse. Las personas migrantes se han marchado para buscar una vida y un futuro mejores, pero son libres de volver.

Aun así, muchas de las personas llamadas migrantes económicas no podrían garantizar la subsistencia de sus familias en caso de que regresaran a sus países. Por lo tanto, también deberían poder acceder a un sistema de protección internacional. Como dijo Hanna Arendt, “no hagamos nunca la distinción entre los que huyen de la miseria y los que huyen de las bombas”.

¿Cuántas personas refugiadas hay en el mundo? Haz clic para desplegar el contenido

Acnur calcula que hay casi 70 millones de personas desplazadas de manera forzada en todo el mundo. De estas, más de la mitad estaban desplazadas dentro de las fronteras de su país, más de un tercio tuvieron que abandonar su país y solo el 4,6 % de las que han huido solicitan asilo en otro.

Desgraciadamente, el incremento de personas desplazadas hace años que tiene un ritmo creciente. Durante el 2017, 16,2 millones de personas abandonaron su hogar, 44.000 cada día.

Actualmente, el principal país de origen de las personas refugiadas es Siria. Lo siguen Afganistán, Sudán del Sur, Birmania y Somalia. De todas formas, los palestinos siguen siendo la principal población refugiada a escala mundial, con 5,1 millones de personas repartidas entre los territorios autónomos palestinos, Jordania, Siria, Líbano y otros países de Oriente Próximo y el golfo Pérsico.

Sin tener en cuenta a las personas refugiadas palestinas, las principales regiones de origen de las personas refugiadas son Asia y África.

¿Dónde están? Haz clic para desplegar el contenido

La gran mayoría están acogidas en los países limítrofes y en regiones en desarrollo, y una de cada cuatro en los países menos desarrollados. Más del 40 % residen en países con un PIB per capita de aproximadamente 4.500 euros, más de seis veces inferior al de Cataluña.

África es la región del mundo donde hay más personas desplazadas y refugiadas, debido a las guerras, la vulneración de derechos humanos y el hambre.

De todas las personas refugiadas bajo el mandato de Acnur en todo el mundo, prácticamente la mitad sobreviven entre África y el Próximo Oriente. Los principales países de acogida son Turquía, Pakistán, Líbano, Irán, Etiopía y Jordania. Rusia, Alemania, Estados Unidos, Italia y Turquía son los que más solicitudes de protección internacional recibieron.

Un país tan pequeño como el Líbano, de un tercio del tamaño de Cataluña y menos de la mitad de su PIB per capita, aloja hoy a una persona refugiada por cada cuatro habitantes.

¿De dónde vienen las personas que llegan a Europa y qué hace la Unión Europea para ayudarlas? Haz clic para desplegar el contenido

La mayoría de las personas llegan de países en conflicto y lo hacen por sus propios medios, generalmente en avión o por carretera. Durante el 2015, 650.000 personas pidieron protección internacional a alguno de los 28 estados miembros de la UE, especialmente a Alemania, Italia y Francia, que recibieron casi la mitad de las solicitudes del 2016.

El refuerzo del control de sus fronteras externas y la falta de vías de llegada reguladas y seguras a la Unión Europea deja a una gran parte de las personas atrapadas en los países de origen y de tránsito y las empuja a ponerse en manos de las mafias y seguir rutas peligrosas.

Todo indica que el Mediterráneo seguirá siendo la principal vía de llegada a la UE durante el 2018, y también uno de los puntos donde más muertos se registran: entre el 2015 y el 2017, según la Organización Internacional para las Migraciones, al menos 14.652 personas han muerto en el Mediterráneo.

En Barcelona, Venezuela sigue siendo el país desde el que más personas solicitan protección internacional, junto con Colombia, Honduras, Georgia y Ucrania.

¿Acoge el Estado español a muchas personas refugiadas? ¿Cuántas más vendrán? Haz clic para desplegar el contenido

El Estado español acoge a pocas personas refugiadas si se compara con otros países de la Unión Europea, teniendo en cuenta que es uno de los cuatro países más grandes. De hecho, nunca ha sido generoso en la protección de personas necesitadas de refugio, y estas no lo han elegido como un lugar de destino preferido.

De todos modos, mientras que las peticiones de asilo en la UE cayeron un 50 % en el 2017, principalmente por la caída del número de personas solicitantes en Alemania, España, en cambio, registró el doble que el año anterior, casi el 5 % del total de la UE. Según datos ministeriales, desde el año 2011 se han multiplicado por diez las solicitudes de protección internacional (de 3.422, en el 2011, a 31.563, en el 2018).

Las principales nacionalidades de las personas solicitantes de protección internacional en el conjunto del Estado son Venezuela, Siria, Colombia, Palestina, Ucrania, El Salvador y Honduras.

Sin embargo, el incremento de las solicitudes no representó un aumento proporcional del número de resoluciones emitidas, lo cual agravó considerablemente la acumulación de expedientes pendientes de resolver. A finales de febrero del 2018, el colapso del sistema de asilo afectaba a 42.025 personas. Solo para formalizar la solicitud, el tiempo de espera medio era de cinco meses.

La nota negativa es que el 65 % de las solicitudes se deniegan. De este modo, España se sitúa, con un 35 % de reconocimiento, por debajo de la media de la UE (46 %) y, sobre todo, de sus propios índices de reconocimiento del 2016 (67 %), fruto del máximo porcentaje de solicitudes de personas de Siria.

Se puede obtener una información actualizada en el espacio de documentación y publicaciones del Ministerio del Interior (www.interior.gob.es) o en el observatorio de la CEAR, www.masquecifras.org.

¿Es fácil obtener el estatuto de asilo? ¿Quién lo decide? Haz clic para desplegar el contenido

La política de asilo es una competencia exclusiva del Estado y depende del Ministerio del Interior. Hay que solicitarlo, hacer una entrevista en profundidad y esperar un mes para saber si se ha admitido a trámite. El proceso se puede alargar entre uno y tres años, aunque las autoridades españolas deberían tomar una decisión en un plazo de seis meses.

Las cifras de concesión de protección internacional en el Estado son muy bajas comparadas con la media de otros países europeos de población y PIB similar, y también es muy bajo el número de solicitudes.

¿Qué beneficios tiene el programa de atención estatal? Haz clic para desplegar el contenido

La solicitud de protección internacional es un procedimiento jurídico que no comporta ninguna ayuda social.

Las personas sin recursos que solicitan asilo pueden acceder al programa de atención estatal una vez que su petición se ha admitido a trámite.

El programa de atención es gestionado por entidades sociales y ONG mediante una convocatoria competitiva de subvenciones del Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social. El programa consta de tres fases de seis meses cada una, divididas según el grado de atención que reciben las personas atendidas. Tal como lo explica el Manual de gestión del sistema de acogida e integración para solicitantes y beneficiarios de protección internacional del Estado, antes del inicio del itinerario tiene lugar una fase de evaluación y derivación (fase 0) en la que se valora el perfil y las necesidades de las personas solicitantes para derivarlas al recurso más adecuado.

Una vez hecha esta valoración, se inicia el itinerario de integración, que comprende tres fases.

La fase de acogida (primera fase) consiste en la entrada en un centro o dispositivo de acogida y pretende cubrir las necesidades básicas de la persona destinataria desde el momento de su llegada (alojamiento y manutención, intervención social, atención psicológica, formación, interpretación y traducción y asesoramiento legal).

La fase de integración (segunda fase) se inicia cuando las personas acaban la estancia en el dispositivo de acogida y requieren seguir recibiendo apoyo. Se lleva a cabo, principalmente, a través de intervención social y de ayudas económicas y, en todo caso, en la misma comunidad autónoma donde se ha iniciado el itinerario.

El itinerario se puede completar con una tercera fase en que la persona destinataria puede necesitar asistencia o apoyo eventual o esporádico en determinadas áreas.

Las personas refugiadas se benefician de alguna ventaja en relación con otras personas migradas residentes en el país, como tener autorización de trabajo automática y derecho a solicitar la nacionalidad en cinco años en lugar de diez.

¿Qué pasa si el Estado les deniega el asilo? Haz clic para desplegar el contenido

Muchos solicitantes de protección internacional no pueden regresar a sus países de origen porque su vida correría peligro. El hecho de que no se les conceda protección no implica que el retorno sea seguro. Eso los convierte en inmigrantes en situación irregular y sin protección legal, salvo que tengan algún tipo de autorización de residencia.

¿Qué hace el Ayuntamiento al respecto? Haz clic para desplegar el contenido

El Ayuntamiento no tiene competencias en asilo, pero desde 1989 el Servicio de Atención a Inmigrantes, Emigrantes y Refugiados (SAIER), que gestiona el Ayuntamiento con algunas entidades sociales de la ciudad, proporciona ayuda y asesoramiento a las personas refugiadas. Es la puerta de entrada del programa de acogida estatal y cubre sus deficiencias, ya que se hacen cargo de las necesidades básicas y de la atención a las personas más vulnerables en la fase 0, hasta que puedan acceder a él.

Ante la grave crisis humanitaria actual, el Ayuntamiento puso en marcha el plan “Barcelona, ciudad refugio”, con el objetivo de preparar la ciudad para acoger a las personas refugiadas, asistirlas, proveerlas de los servicios necesarios y garantizar sus derechos. El plan también trabaja en acciones exteriores y para dar apoyo en origen y en ruta.

El plan dispone de Nausica, un programa de atención integral para personas solicitantes de protección internacional y refugiadas que residen en la ciudad y que, por varios motivos, han quedado excluidas del programa de atención estatal.

 

¿Cuántas personas refugiadas hay en nuestra ciudad y cuántas más vendrán en el futuro? Haz clic para desplegar el contenido

El SAIER es la puerta de entrada para la atención social de las personas que van llegando a Barcelona por su cuenta, tanto individualmente como en familia. El goteo es constante y con un incremento exponencial en los últimos años. La procedencia es muy diversa y varía según varios factores, como los conflictos o las situaciones de violencia en los países de origen, o bien la apertura o el cierre de vías de llegada formales e informales.

En todo caso, más allá de las plazas que tenga disponibles la red estatal de alojamiento temporal o la red municipal, que nos dice el número de personas atendidas socialmente, el estatus de refugiado o de protección internacional no es un dato que se pueda extraer del padrón municipal y, por lo tanto, únicamente se pueden hacer estimaciones.

¿Dónde se alojan? Haz clic para desplegar el contenido

La solicitud de protección internacional es un procedimiento jurídico que no comporta ninguna ayuda social. Es decir, hay muchas personas solicitantes de protección internacional que viven como cualquier otro ciudadano, con sus propios medios. Las personas sin recursos que solicitan asilo pueden acceder al programa de atención estatal una vez que su petición se ha admitido a trámite.

La fase de acogida (primera fase) de este programa consiste en la entrada en un centro o dispositivo de acogida donde quedan cubiertas las necesidades básicas de la persona destinataria desde el momento de su llegada.

El Estado dispone de cerca de diez mil plazas repartidas entre los diversos territorios. En Cataluña hay en torno a setecientas plazas de esta primera fase, y unas trescientas se encuentran en la ciudad de Barcelona, gestionadas por varias ONG.

Cataluña siempre ha sido deficitaria en plazas de acogida temporal en relación con el número de solicitudes de asilo que recibe.

Son de utilidad los pisos vacíos de particulares que se ponen a disposición de las entidades que atienden a las personas recién llegadas. Igualmente, el Ayuntamiento apoya y promueve iniciativas de acogida en la ciudad, como Refugiados Bienvenidos, la Red de Hospitalidad de Migra Studium-SJM o Punt de Referència.

¿Qué impacto tiene la llegada de más personas refugiadas a Barcelona? Haz clic para desplegar el contenido

El plan “Barcelona, ciudad refugio” se puso en marcha para preparar la ciudad y garantizar que las personas que lleguen sean acogidas con dignidad y se respete todos sus derechos, pero evitando a la vez que eso vaya en detrimento de otros colectivos de la ciudad. Por este motivo, se reforzó la red de atención social sin crear una estructura paralela, lo que permite que se beneficie todo el mundo.

¿Las personas refugiadas tienen garantizado el acceso a los servicios públicos, como la educación y la sanidad? Haz clic para desplegar el contenido

Barcelona garantiza los derechos de todas las personas residentes con independencia de su situación legal y les facilita el empadronamiento como vía para acceder a los servicios municipales.

Todos los menores que residen en Barcelona se deben escolarizar si tienen edad de cursar enseñanzas obligatorias. Su incorporación en el sistema educativo no va en detrimento de su calidad; al contrario, la diversidad es un valor positivo que contribuye a mejorar la formación de jóvenes y de niños y niñas.

Las personas solicitantes de protección internacional tienen derecho a acceder inmediatamente a la tarjeta sanitaria individual (TSI) y a la cobertura sanitaria general. Sin embargo, ser refugiado no es sinónimo de estar enfermo y, por lo tanto, su atención no disminuye la del resto de la ciudadanía.

¿Cómo puedo ayudar? Haz clic para desplegar el contenido

Puedes ayudar de varias maneras. Lee el decálogo de ideas que hemos elaborado partiendo de las propuestas de las entidades sociales. Te orientará sobre cuáles son las mejores formas de contribuir.

Quiero hacer voluntariado. ¿Cómo puedo hacerlo? Haz clic para desplegar el contenido

Las personas refugiadas y en busca de protección internacional se encuentran en una situación de alta vulnerabilidad que requiere una acogida y una atención individual y especializada. Por eso, hay que orientar al voluntariado hacia tareas de acompañamiento que ayuden a las personas recién llegadas en el proceso de incorporación en la ciudad y en la vida social cotidiana.

El plan “Barcelona, ciudad refugio” dispone de un espacio ciudadano para coordinar, con las entidades y los colectivos de la ciudad, las actividades de participación de la ciudadanía y los ofrecimientos de recursos y servicios que se han recibido.

Conozco a personas refugiadas que querrían venir a Barcelona y las puedo y quiero ayudar. ¿Cómo puedo hacerlo? Haz clic para desplegar el contenido

Es muy difícil que puedas ayudar a estas personas a llegar al Estado para que puedan solicitar asilo. Todo depende de dónde sean, de su situación personal y de sus recursos, y de la ayuda que les puedas ofrecer. Lo mejor es que consultes tu caso a los servicios jurídicos del SAIER.

Si ya han llegado a territorio europeo, son los estados los responsables de tramitar la solicitud de asilo, y si consiguen llegar por su cuenta a España, podrían ser retornadas.

Las personas refugiadas solo tienen tres vías legales de entrada: la reunificación familiar en el país donde viven familiares directos que dispongan del estatuto de refugiado o hayan solicitado asilo; el reasentamiento desde un primer país en el que han encontrado protección; y la admisión humanitaria, por la que se ofrece protección temporal a grupos de población vulnerable refugiada en terceros países.

La normativa de asilo española prevé la posibilidad de que los embajadores en el extranjero puedan decidir el traslado de una persona a territorio español para solicitar asilo, pero es un poder discrecional y aplicable solo a personas que estén en un país diferente al de su nacionalidad y aleguen un peligro para su integridad física. El reglamento que debe desplegar la ley, y que todavía no se ha aprobado, determinará las condiciones de acceso de las personas solicitantes a las embajadas y a los consulados y el procedimiento para valorar las necesidades de traslado a España.

En caso de que se disponga de recursos, la alternativa es intentar conseguir un visado temporal para viajar a España y solicitar asilo una vez que se haya llegado al Estado.

¿Y los visados humanitarios? ¿Podrían solicitar uno? Haz clic para desplegar el contenido

Solo algunos países europeos disponen de visados humanitarios relacionados con el refugio. Es el caso de Francia, por ejemplo, y su "visado a título de asilo", que sus representaciones diplomáticas en el extranjero pueden otorgar a las personas necesitadas de protección, con el objetivo de que puedan llegar legalmente al país y solicitar asilo.

Los visados humanitarios no están regulados en la Unión Europea, pero sí existen las bases legales para hacerlo en el Código de visados de Schengen. Se trata de los llamados visados de validez territorial limitada (VTL), previstos en su artículo 25.1, un tipo de visado temporal que da acceso solo al territorio del Estado que lo emite y que se puede conceder de manera excepcional cuando el Estado considera que es necesario por cuestiones humanitarias, de interés nacional o por sus obligaciones internacionales. 

El artículo 19.4 del Código de visados, además, prevé que se puedan limitar por razones humanitarias o de interés nacional las condiciones de admisibilidad que se exigen para conseguir un visado, que difícilmente podrían reunir las personas refugiadas.

El visado de validez territorial limitada se puede solicitar en los consulados situados en terceros países de la Unión Europea y en sus fronteras exteriores. España expidió cerca de diecisiete mil el año pasado, según datos de Eurostat. Las estadísticas no desglosan los motivos.

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