La acogida

 

Las ciudades y los municipios son los que acogen e integran a los refugiados, pero en España, en cambio, no participan en las políticas de asilo ni reciben financiación para desarrollarlas. El Estado no financia las políticas locales de integración, a pesar de que recibe fondos comunitarios para ello. La dotación para el período 2014-2020 supera los 330 millones de euros.

El Gobierno central tiene externalizada a través de convenios la gestión del programa de acogida de los solicitantes de protección internacional en España en entidades que trabajan en asilo.

El programa estatal cubre las necesidades básicas de las personas necesitadas de protección internacional —alojamiento, manutención y atención psicosocial—, durante un perído de entre seis y nueve meses, en función de los casos y del momento.

Superado este periodo inicial, las personas refugiadas tienen autorización de trabajo, pero deben buscar trabajo y alojamiento. Pasan a ser un colectivo vulnerable, con muchas necesidades de atención. El programa social de acogida acaba a menudo mucho antes que la resolución del expediente jurídico de asilo, lo que las deja desprotegidas. Finalmente, las personas que no reciben protección internacional pasan a estar en situación irregular. Hasta el año 2014, eran cerca del 80% de todos los solicitantes.

Barcelona participa en el proceso de acogida de las personas refugiadas y solicitantes de asilo desde el primer día, integrándolas en los barrios y en su vida cotidiana social y cultural, así como atendiendo a los menores en centros educativos de la ciudad o a todas aquellas que lo necesitan en la sanidad pública y los servicios sociales.

Las sigue atendiendo a continuación, cuando deben incorporarse en el mercado de trabajo y salir adelante con autonomía, y las integra a largo plazo si no se dan las condiciones para que puedan regresar, aunque así lo quieran, a sus países de origen.

 
 

Los datos de asilo en Barcelona

  • Evolución del número de personas atendidas en el SAIER en relación al asilo (interesados, solicitantes y refugiados)
  • Principales nacionalidades atendidas en el SAIER en relación al asilo (interesados ​​, solicitantes y refugiados )

Gráficos que muestran el número de personas refugiadas atendidas por el Servicio de Atención a Inmigrantes, Emigrantes y Refugiados (SAIER) desde el año 2012 y la evolución por nacionalidades de origen desde el 2014. 

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Barcelona tiene una larga experiencia de acogida e integración y facilita el acceso a los servicios y programas municipales a todas las personas que llegan a la ciudad, con independencia de su situación legal.

La ciudad dispone desde 1989 del Servicio de Atención a Inmigrantes, Emigrantes y Refugiados (SAIER), un servicio municipal y gratuito gestionado de forma conjunta entre el Ayuntamiento y cinco entidades especializadas: CITE-CCOO, AMIC-UGT, la Fundación Acsar, el Colegio de Abogados de Barcelona, Cruz Roja y el Consorcio para la Normalización Lingüística. En el 2015 atendió a 12.000 usuarios, de los que la mitad se encuentran en situación irregular.

El SAIER ofrece servicios generales a todos los residentes extracomunitarios que lo necesitan, como el acompañamiento en la tramitación jurídica de los expedientes de extranjería; la atención social y el apoyo psicológico a personas vulnerables; el reconocimiento de titulaciones académicas; el aprendizaje del catalán, o el alojamiento y la manutención de las personas más vulnerables, a través de la red de dispositivos de alojamiento temporal municipales. También da apoyo a las personas residentes en Barcelona que emigran o a las que retornan a sus países de origen.

Las personas solicitantes de protección internacional representan una media de cerca del 25 % de todos los usuarios del SAIER, es el colectivo que está creciendo más rápidamente. El flujo de llegadas es constante y permanente y se produce de manera espontánea y fuera de los programas estatales de reubicación y reasentamiento de refugiados. El SAIER atendió a 2.292 personas durante el 2016, un 67% más que durante el año anterior y casi cuatro veces más que en el 2014. La atención social y jurídica a este colectivo aumentó mucho. Las principales nacionalidades y las que más han aumentado son la ucraniana y la venezolana.

A pesar del incremento detectado por el SAIER, en colaboración con las entidades sociales, el número de persones refugiades que pasan por Barcelona, a menudo en tránsito hacia el norte de Europa, puede ser más alto. Es un dato que tiene el Gobierno central pero que no notifica a los municipios, lo que dificulta que los servicios municipales conozcan la situación de estas personas y las puedan atender como necesitan.

La falta de información y las disfunciones del programa estatal de acogida de los refugiados tienen un impacto negativo sobre el ámbito local y sobre las personas refugiadas. En muchos casos, el SAIER suple las deficiencias del programa de acogida de refugiados del Estado y facilita de manera voluntaria alojamiento y la atención a las personas más vulnerables y a las familias que por distintos motivos no acceden a las ayudas estatales.

Para hacer frente a esta problemática y en el marco del plan "Barcelona, ciudad refugio", el Ayuntamiento ha incrementado en más de un 50% el presupuesto del SAIER, que pasó de disponer de 1,1 milions d'euros a inicios del 2015 a un total de 1,7 milions  el 2016.

El incremento del gasto se destinó a alojamiento temporal, traducción e interpretación, asesoramiento jurídico y ayudas de emergencia. 

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Los refugiados que ya residen en Barcelona han llegado por su cuenta, de manera individual o en familia, y por diferentes caminos, a través de Grecia y Turquía, el norte de Marruecos, Ceuta y Melilla, o en avión y con visado de turista.

Si bien los demandantes de asilo sin recursos pueden acceder al programa de atención estatal, muchos quedan excluidos, lo que los sitúa a menudo en una situación de grave vulnerabilidad. Eso ocurre por varios motivos: por ejemplo, porque han sido devueltos a España desde otro Estado europeo en aplicación del llamado sistema de Dublín; o porque han querido quedarse en Barcelona y han renunciado al destino donde los enviaba el Ministerio de Empleo y Asuntos Sociales; o porque la pertenencia a un grupo social determinado, estado de salud u orientación sexual desaconsejan el alojamiento en albergues colectivos.

El Programa Municipal de Acogida Nausica se puso en marcha en 2015 para atender a estas personas en convenio con dos de las tres entidades sociales en que el Gobierno ha delegado la gestión de la acogida: ACCEM y CEAR. Durante el 2016 se ha amplíado a otras entidades que trabajan en materia de refugio: la Fundación Benallar, Iniciatives Solidàries, la Fundación Ficat y la Asociación Catalana para la Integración de Homosexuales, Bisexuales y Transexuales Inmigrantes (Acathi). El apoyo psicológico de todos los beneficiarios estará a cargo de la Fundación Exil.

El programa crea una estructura estable y permanente de atención y apoyo social para estas personas, y 82 plazas de alojamiento a Barcelona, con una capacidad anual para atender hasta a 164 personas. El coste, que asume el Ayuntamiento, es de unos 800.000 euros anuales, a razón de una media de 30 euros por persona y día.

El objetivo del Programa Municipal de Acogida es mejorar los procesos de inserción social y de autonomía de estas personas y garantizar que, una vez termina la estancia en el programa, están en situación de incorporarse en el mercado laboral e iniciar una nueva vida por su cuenta.

Para lograrlo, el programa va más allá de la cobertura de las necesidades básicas e incluye, además del dispositivo de plazas de estancia temporal, un plan de trabajo integral e individualizado con todo un abanico de servicios: desde el apoyo profesional, social y psicológico y el aprendizaje de lenguas hasta la orientación jurídica, formativa y laboral y la escolarización de los niños. La duración es de seis meses, pero se prevé que se pueda prorrogar tres meses más y hasta un máximo de un año para las personas con un riesgo de vulnerabilidad extrema.

Los criterios generales de acceso al programa son que los beneficiarios sean personas que hayan solicitado asilo, que estén en situación de vulnerabilidad o en riesgo de exclusión social y que estén vinculadas a Barcelona, ​​ya sea porque tienen familiares o una red social de apoyo, porque estudian o reciben tratamiento sanitario o porque tienen relación con la entidad conveniada.

Tienen preferencia las familias con menores, las mujeres embarazadas, las personas mayores, las personas que padezcan una enfermedad grave (física o mental), las personas con discapacidad, las personas que hayan sido víctimas de torturas y malos tratos o de violencia de género, las que hayan sufrido discriminaciones por cuestiones de orientación sexual o identidad de género, y todas las que se encuentren en la calle y no dispongan ni de recursos ni de apoyo social o familiar.

 

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