Día Mundial de las Personas Refugiadas

En el año 2001, las Naciones Unidas declararon el 20 de junio como Día Mundial de las Personas Refugiadas con el objetivo de sacar del olvido la dramática situación que viven en el mundo millones de personas desplazadas forzosamente solicitantes de asilo y apátridas.

Cada año, el Ayuntamiento de Barcelona, junto con entidades y otras instituciones, conmemora este día para visibilizar esta realidad en nuestra ciudad. El objetivo es continuar trabajando juntas para garantizar una acogida digna y luchar contra la criminalización de la solidaridad.

Este año se vuelven a ofrecer más de 40 actividades desarrolladas por entidades y colectivos que apoyan a las personas migradas y refugiadas. Y es que la solidaridad comienza al lado de casa, en las calles y en las plazas. En las relaciones que tejemos entre vecinos y vecinas orgullosos de nuestra diversidad.

Noticias

22/06/2018 - 12:34

Redes ciudadanas y entidades, protagonistas de la Barcelona acogedora

Cooperación. Se reivindica el derecho al refugio y a la acogida en el acto institucional conmemorativo del Día Mundial de las Personas Refugiadas, celebrado el 20 de junio.

24/05/2018 - 09:51

Un día para recordar que somos y queremos ser una ciudad de acogida

Sensibilización. Este año las actividades del Día Mundial de las Personas Refugiadas pretenden llegar más allá de las personas convencidas de que "se tiene que acoger" y también sensibilizar sobre el deber de exigir las condiciones...

Manifiesto por el Día Mundial de las Personas Refugiadas

Han pasado 40 años desde que España se adhirió a la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, 23 desde que ratificó el Convenio de Dublín y casi 9 meses desde que venció el plazo del último compromiso internacional que asumió, junto con toda la Unión Europea, para recibir y acoger a personas solicitantes de protección internacional.

Pasan los años, los meses, los días y seguimos esperando que quienes huyen de la guerra, la persecución, la violencia, la discriminación, el odio o la destrucción de su entorno puedan llegar sin mayores obstáculos a un lugar seguro, a nuestros barrios, a nuestras casas.

Hemos salido a las calles a exigir que el Gobierno cumpla con sus obligaciones, hemos denunciado en foros nacionales e internacionales esa inacción y seguimos casi igual, expresando lo mismo: ¡Queremos acoger!

Pero nos hemos preguntado: ¿Para qué queremos acoger? ¿Dónde y cómo están quienes han llegado? ¿Estamos haciendo que estas personas se sientan como en casa?

Acoger no es solo decirlo. Acoger no es hasta cuando finalmente llegan. Acoger es un largo proceso que significa no excluir, no discriminar, garantizar los derechos de las personas acogidas, tratarlas en igualdad respetando nuestras diferencias. Acoger es darles la bienvenida y acompañarlas en su nuevo entorno, en su nueva comunidad. Acoger es una obligación de los gobiernos, pero también un compromiso de la ciudadanía.

Nos hemos acostumbrado a hablar de “las personas refugiadas” cuando muchas de ellas nunca lo serán, ya que pasarán los meses o años y las autoridades no les reconocerán esa condición y las convertirán en eternas solicitantes de protección internacional; lo que demuestra que no todo termina cuando han llegado (las que han tenido esa suerte), más bien, ahí tan solo comienza lo que no en todos los casos será una vida de persona refugiada con derechos y deberes de ciudadanía.

No podemos dejar de insistir en que queremos acoger, en que queremos que se garantice el derecho al asilo a quien lo necesite. Pero tampoco podemos estar conformes cuando quienes han llegado siguen siendo excluidos de opciones laborales, se les niega la oportunidad de alquilar una vivienda digna, se les excluye de actividades de esparcimiento o se les rechaza de centros escolares y de servicios de salud sobre los que, debiendo ser universales, no en todos los ayuntamientos, comunidades y todavía menos en el Estado, se han asumido responsabilidades.

Pero también, como sociedad civil organizada, como entidades que buscamos que el refugio y el asilo sean una realidad, debemos dejar de sentirnos satisfechas o sentir que cumplimos nuestra misión con la celebración de actos como este y seguir sensibilizando a los convencidos. No, el verdadero reto es llegar a quienes lo siguen rechazando, invertir las mentiras, no tomar más partido o posición política que la efectiva garantía, el respeto y el ejercicio de los derechos humanos, del derecho a la protección internacional.

Hoy es un día para recordar a los miles de personas que buscan refugio en el mundo, un día para exigir que los estados cumplan con sus obligaciones y les concedan protección internacional. Pero también, es un día para recordar que acoger es mucho más que dar la bienvenida y expresar buenos deseos, pues el asilo no es un privilegio, sino un derecho que se debe ejercer con condiciones de vida dignas, en las que los gobiernos y toda la sociedad tenemos corresponsabilidad.

Barcelona, 20 de junio de 2017

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