Día Mundial de las Personas Refugiadas

En el año 2001, las Naciones Unidas declararon el 20 de junio como Día Mundial de las Personas Refugiadas con el objetivo de sacar del olvido la dramática situación que viven en el mundo millones de personas desplazadas forzosamente, solicitantes de asilo y apátridas.

Todos los años, el Ayuntamiento de Barcelona, junto con entidades y otras instituciones, conmemora este día para visibilizar esta realidad en nuestra ciudad. El objetivo es continuar trabajando juntos y juntas para garantizar una acogida digna y luchar contra la criminalización de la solidaridad.

Este año, la pandemia causada por la COVID-19 nos impide ofrecer una serie de actividades como las de otros años. Nos obliga a mantener una distancia física, pero nos resistimos a una distancia social. Por eso os invitamos a disfrutar, desde casa, de un abanico de actividades que, con el apoyo del Ayuntamiento, os ofrecen las entidades que día tras día hacen que esta ciudad sea un poco más refugio y un poco más acogedora.

Y es que la solidaridad comienza al lado de casa, en las calles y en las plazas. En las relaciones que tejemos entre vecinos y vecinas orgullosos de nuestra diversidad.

Noticias

¿Cómo puedes ayudar a las personas refugiadas que llegan solicitando asilo?

17/09/2020 - 13:27

Refugio. Sesión informativa virtual el próximo 21 de septiembre.

Equipamiento municipal a disposición del Estado para reubicar a 55 personas refugiadas de Moria

12/09/2020 - 13:23

Ayuntamiento. El ofrecimiento de acogida va dirigido especialmente a familias con menores. El incendio en el campo de Moria ha dejado a 12.000 personas sin infraestructura.

Abierta la convocatoria para el XII Premio del Consejo Municipal de Inmigración de Barcelona

01/09/2020 - 10:08

Derechos de ciudadanía. Se pueden presentar propuestas hasta el 23 de octubre de 2020.

Distribució de menjar al SAIER del carrer de Tarragona

El 48 % de las 11.114 personas atendidas en el SAIER son solicitantes de asilo

31/07/2020 - 14:21

Inclusión. Durante los meses de confinamiento, el servicio ha estado abierto para atender situaciones de emergencia social y jurídica.

Manifiesto por el Día Mundial de las Personas Refugiadas

La pandemia de la COVID-19 ha puesto en evidencia una relación ya conocida: a mayor vulnerabilidad y desigualdad, mayores consecuencias mortales del virus.

Mientras se cerraban fronteras para evitar la expansión de la pandemia, se cerraba la oportunidad para muchas personas de llegar a un lugar seguro en el que su vida e integridad no corrieran peligro, no por un virus, sino por la violencia, la persecución y las amenazas que sufren.

Mientras se nos pedía quedarnos en casa, miles de personas ni siquiera tienen una como consecuencia de la guerra, la violencia o la exclusión.

Cuando se recomendaba lavarse las manos, en muchos de los campos de personas refugiadas el agua y el jabón son algo más que un lujo y la distancia física, algo imposible de cumplir por las condiciones de hacinamiento en las que viven.

Hoy, ya camino de eso a lo que llaman la nueva normalidad, volvemos a confirmar que las fronteras no se abren para todas las personas. Aquellas que buscan refugio y protección internacional continúan fuera de esa oportunidad y ahora no solo deberán acreditar el riesgo o peligro en el que se encuentran, sino también su estado de salud.

Esa nueva normalidad sigue siendo una normalización del sufrimiento de aquellas personas que buscan refugio y protección internacional.

Esa nueva normalidad pone en entredicho que toda persona tiene derecho a buscar asilo y a disfrutar de él en cualquier país.

Que toda persona refugiada o asilada tiene los mismos derechos que cualquier otra y que, por su situación de vulnerabilidad, debe contar con la protección reforzada de algunos de sus derechos.

La nueva normalidad no puede ser la exclusión ni quedar fuera de las medidas de protección social.

La nueva normalidad no puede ser denigrar aún más la dignidad de quienes huyen.

La nueva normalidad no puede ser negar de manera sistemática el derecho al asilo, la protección internacional y la oportunidad de tener una esperanza de vida digna.

La nueva normalidad nunca será la guerra, la violencia.

La normalidad nunca será dejar desamparadas a aquellas personas que huyen de la guerra, de la violencia, del peligro, y que reclaman el ejercicio de sus derechos humanos.

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