Día Mundial de las Personas Refugiadas

En el año 2001, las Naciones Unidas declararon el 20 de junio como Día Mundial de las Personas Refugiadas con el objetivo de sacar del olvido la dramática situación que viven en el mundo millones de personas desplazadas forzosamente solicitantes de asilo y apátridas.

Cada año, el Ayuntamiento de Barcelona, junto con entidades y otras instituciones, conmemora este día para visibilizar esta realidad en nuestra ciudad. El objetivo es continuar trabajando juntas para garantizar una acogida digna y luchar contra la criminalización de la solidaridad.

Este año se vuelven a ofrecer actividades desarrolladas por entidades y colectivos que apoyan a las personas migradas y refugiadas, y organizamos una gran fiesta en el cauce del Besós.

Asimismo, el Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramenet, el de Barcelona y otras entidades han organizado conjuntamente una jornada festiva en el cauce del Besós con una programación muy diversa.

Y es que la solidaridad comienza al lado de casa, en las calles y en las plazas. En las relaciones que tejemos entre vecinos y vecinas orgullosos de nuestra diversidad.

Noticias

Repatriaciones que ponen en peligro vidas humanas

20/02/2020 - 13:04

Derechos. Las repatriaciones de personas migrantes están al orden del día, pero ¿qué pasa cuando estas repatriaciones ponen en peligro la integridad física de las personas repatriadas?

Crear vínculos sociales y afectivos, la clave del éxito de la acogida

19/02/2020 - 11:53

Acogida. Cubrir las necesidades materiales y laborales no es suficiente cuando hablamos de la acogida de personas recién llegadas. Los vínculos sociales y afectivos son igualmente importantes.

Manifiesto por el Día Mundial de las Personas Refugiadas

¿Alguien de tu barrio es una persona refugiada? ¿Has visto hoy en el mercado a una persona refugiada? ¿Cuántas veces has hablado con una persona refugiada? Y en el bus, en el metro o por la calle, ¿has visto alguna persona refugiada? Casi seguro que no puedes responder a estas preguntas.

Las personas refugiadas de nuestro edificio, de nuestro barrio, de nuestra ciudad, no tienen nada visible que las identifique como tales. Son personas con las que nos cruzamos, a quienes saludamos o simplemente miramos, con quienes convivimos o cuya presencia percibimos sin saber que huyeron del lugar en el que nacieron o en el que vivían porque temían por su seguridad, por su integridad e, incluso, por su vida.

Tal vez por sus características podemos pensar que son turistas o que han migrado a este país o, simplemente, que están aquí, en esta ciudad cada vez más diversa. En cualquier caso, difícilmente pensamos cómo han encontrado aquí un lugar para vivir y en los complicados trámites que han tenido y tienen que superar para poder quedarse.

Para que una persona refugiada pueda estar en nuestra ciudad debe enfrentarse en muchos casos no solo a grandes y peligrosas travesías, sino también a largos y complejos procesos burocráticos y a muchos retos y dificultades como el idioma, las costumbres, la falta de amigos, la ausencia de su familia…

Es una realidad que difícilmente conoceremos si no interactuamos con ella, y probablemente nunca sabremos que quien hoy se sentaba a nuestro lado, aquella que pagó en el supermercado antes que nosotras, esa con quien cruzamos el semáforo o la que hacía deporte en la playa… es una persona refugiada. Sí, están aquí y tienen derechos y obligaciones, y forman parte de nuestra ciudad, de nuestro día a día. Y formamos parte de su ciudad, de su día a día.

Compartimos ciudad, compartimos muchos de los derechos y absolutamente todos los deberes, compartimos con las personas refugiadas más de lo que a menudo percibimos.

Las personas migrantes, desplazadas y refugiadas son hoy parte de la normalidad de nuestras ciudades, de nuestros barrios.

Solo durante el año 2018 llegaron a Barcelona más de siete mil personas refugiadas. Conozcámonos, conozcámoslas y compartamos la lucha por sus derechos, que son también los nuestros; por sus necesidades, que son también las nuestras; por sus sueños, que son también los nuestros, y por sus ganas de una ciudad mejor, que es también la suya.

¡Hola, bienvenidas! ¡Hola, qué gusto verte de nuevo!

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