“Su actitud ante la vida es una auténtica lección”

26/06/2017 - 18:33

Redacció

Sensibilzación. Hablamos con el fotógrafo Héctor Mediavilla, director del proyecto de fotografía participativa “Sueños refugiados”, y con Nanthasri, uno de los once solicitantes de asilo que se han formado durante seis meses bajo su supervisión.

En el centro de la plaza de las Glòries, al lado de una de las bocas del metro, hay unos cubos enormes cubiertos de fotografías. De lejos, viéndolos desde el Museo del Diseño de Barcelona, se distinguen retratos de gran formato de una decena de hombres y mujeres. Son los protagonistas de la exposición “Sueños refugiados”, que recoge el trabajo que han realizado durante seis meses once personas en el marco de un proyecto de fotografía participativa impulsado y dirigido por el fotógrafo documental Héctor Mediavilla (Barcelona, 1970) con la colaboración de la Obra Social "la Caixa y el apoyo del Ayuntamiento.

Son siete hombres y cuatro mujeres, de entre 15 y 33 años, de nueve nacionalidades diferentes. Lo que tienen en común es que todos ellos huyeron de sus países, recalaron en Barcelona buscando seguridad y han solicitado asilo a las autoridades españolas.

Nos hemos citado con Héctor y con uno de sus alumnos para visitar la exposición. A algunos no les apetece hablar con periodistas o están ya cansados de hacerlo, otros necesitan proteger su identidad. Llega Nanthasri, escuchando música con auriculares y tocado con una gorra de promoción de la ciudad que le protege del potente sol de media tarde. Periodista, diseñador gráfico y guionista de 25 años, la fotografía es su gran pasión. Originario de Sri Lanka, de etnia tamil, llegó a Barcelona hace un año tras haber pasado dieciocho meses en tres países africanos, Etiopia, Ghana y Nigeria. Está aprendiendo castellano y busca trabajo mientras estudia y realiza prácticas de cocina. Entró en contacto con el proyecto a través de Accem, la entidad que le presta atención social en el marco del programa estatal de acogida de refugiados.

Empezamos la visita desde el principio, frente al cubo de entrada en el que aparece el título de la exposición y la explicación de los objetivos y la mecánica de trabajo del proyecto. ¿De dónde surge el nombre de “Sueños refugiados”?

Héctor: Lo propuse yo. Cuando presenté el proyecto a la convocatoria de “la Caixa” le tenía que poner un nombre. Eso era antes de conocer a las personas que luego formaron parte del grupo. Le estuve dando vueltas y me gustó lo de “Sueños refugiados”, y no “Sueños de refugiados”. Sueños tiene la connotación de futuro, de amplitud, de esperanza, y refugiados, además de describir al colectivo, me da la sensación como de que no son libres del todo. A ellos les ha gustado mucho.

Nanthasri: Es un buen título. Se refiere a los sueños de las personas que solicitan asilo.

Héctor: Si quieres, leemos los objetivos del proyecto y luego te enseñamos las fotografías y los collages, que son muy interesantes. Entre los beneficios del proyecto está la adquisición de nuevas habilidades y conocimientos, en el sentido de que aprenden fotografía. También es una excusa para conocer la ciudad. Hemos estado en dos centros cívicos los martes y los jueves (el Centro Cívico Guinardó y l’Ateneu Harmonia de Sant Andreu), el plató lo creamos en Can Basté, y en el Institut d’Estudis Fotogràfics de Catalunya nos cedieron un aula con ordenadores. También fuimos a ver una exposición y hemos hecho prácticas en la calle. Hemos utilizado la fotografía, el vídeo y la intervención plástica como herramienta para incrementar la confianza y la autoestima, desarrollar la creatividad  y mejorar la construcción de su identidad en el nuevo entorno de acogida.

La exposición se abre con un primer gran retrato, uno de los que Osama (Líbia, 33 años) le sacó a Nanthasri. En la fotografía, Nanthasri mira hacia un punto indefinido, hacia arriba, hacia el cielo. Sugiere esperanza, rezo, futuro. ¿Qué significa para él que su retrato y sus fotografías estén expuestas en una gran plaza de Barcelona?

Nanthasri:  Nunca hubiera imaginado una cosa así, era imposible. Estoy muy contento, es muy importante para mí. Les mandé las fotos a mi familia en Sri Lanka, a mi madre y a mi hermano, y se pusieron muy contentos.

Héctor: Para mí, lo más importante de todo esto es que ellos, los autores, estén orgullosos y satisfechos del trabajo. A mí me hace muy feliz también, porque entiendo que tocamos un tema muy delicado. Ellos durante el taller se han abierto y han explicado cosas que son difíciles.

Dejamos atrás el retrato de Nanthasri en busca de sus fotografías. Las han seleccionado entre todos y las han distribuido mezcladas sobre los diferentes cubos. Ellos mismos y Barcelona son un tema recurrente.

Héctor: Es un trabajo colectivo, de múltiples miradas que hablan de un mismo tema desde distintos territorios de procedencia. La producción de cada uno de ellos es desigual y decidimos mezclar todas las fotos sin poner debajo de quién es cada una. Hay muchas fotos de Nanthasri que me gustan. Tiene una sensibilidad para la luz y las texturas extraordinaria. Es su toque.

Héctor señala una foto nocturna del Palau de Mar, en la Barceloneta, y otra abstracta, de tonos sepias, en la que parecen nadar una especie de angulas entre luces y sombras.

Nanthasri: Son noodles! Puse fideos chinos con un poco de agua e hice esta foto. La iluminé con la linterna del móvil.

Héctor: A él le gusta trabajar con poca profundidad de campo, con mucho desenfoque y formas abstractas.

Nanthasri muestra otra fotografía, de una habitación en penumbra, en la que una cortina roja contiene un sol que quiere entrar a raudales.

Nanthasri: Es en mi habitación. Vivo en una habitación alquilada en la Pau.

Nos encontramos con un nuevo retrato que muestra el rostro de una chica joven. Más allá, cuelga el retrato de un joven con la cara cubierta con un círculo y un texto que desde lejos no se distingue bien.

Nanthasri: Ella es Marina (Siria, 25 años). Le hice esta foto el primer día que hicimos prácticas en el estudio. Fue muy chulo.

Héctor: El segundo módulo era de retrato de estudio y estuvo muy bien. Ellos están en un momento muy convulso de su vida y no todo está integrado. A través de los ejercicios de retrato pueden expresar emociones, como el dolor, la alegría, la esperanza. Cada uno era fotógrafo y modelo. Hicimos una edición conjunta entre todos que mostrase distintas emociones que pueden vivir. Marina está más melancólica, Nanthasri está más esperanzado. Dos de ellos (Omo, Somalia, 27 años, y Eric, Camerún, 18 años) no querían salir por problemas de seguridad. Debatimos si era mejor no poner sus retratos o ponerlos y cubrirles la cara y pensamos que así el mensaje era mucho más claro: aunque están aquí se siguen sintiendo no seguros.

Los dos hablan del proyecto con idéntico entusiasmo y explican lo que les ha aportado. Nasthari se expresa con dificultad. Su dominio del inglés es limitado y su castellano, aunque ya ha aprendido bastante, es todavía rudimentario.

Nanthasri: Para mí ha sido una gran suerte participar en este proyecto. Es la primera vez que he podido estudiar fotografía, porque aunque en Sri Lanka tomaba fotos me formé solo buscando información en internet. Me fui y tuve que dejarlo, y estuve viviendo 18 meses en África y no podía ni comprar una cámara ni aprender. No tenía ni idea de trabajar en estudio, y ahora ya sé, y he aprendido mucha creatividad y muchos trucos. Como no hablo muy bien español, algunos de mis compañeros me han ayudado, como Fahad (Pakistán, 26 años) y eso ha estado muy bien.

Héctor: Tengo que decir, además, que han creado un grupo muy bonito, que entre ellos han desarrollado una amistad. Y seguimos en contacto, tenemos un grupo de WhatsApp. A mí, personalmente, este proyecto me ha aportado muchas cosas. He viajado mucho y me gusta conocer a otras personas y otras culturas, y ha sido un privilegio que hayan confiado en mí y compartido su vida, con sus luces y sombras. También ha sido un baño de realidad fuerte. Ves ahora a Nanthasri, con su sonrisa y sus auriculares, y piensas que todo le va bien, pero cuando hablas con él conoces la historia que hay detrás. Su actitud ante la vida, a pesar de tener un pasado muy duro y un presente y un futuro muy inciertos, es para mí una auténtica lección de no quedarte en el victimismo, sino intentar tirar adelante con todas tus fuerzas y todos los apoyos que sean posibles.

Nanthasri: Hace un año que estoy en Barcelona. Pedí asilo, pero todavía espero una respuesta. No sabía mucho de España. Sabía que tenía equipos de fútbol grandes y muy buenos, como el de Barcelona, pero no conocía nada de su situación política o económica. Desde que empezó el proyecto de “Sueños refugiados”, hace seis meses, no he tenido tiempo para pensar en mis problemas. He disfrutado mucho y ha sido muy importante y me ha permitido desconectar y relajarme.

Héctor propone que vayamos a ver el cubo en el que se exponen los collages que han elaborado en el tercer módulo del curso, en un taller impartido por Cristina Cañadas Sosa bajo el nombre “Fragmentos de una vida”. Los elementos de trabajo son sus fotografías, grafismos de revistas y otros materiales plásticos.

Héctor: Con los collages han interpretado su pasado, su presente y su futuro. Ha sido una excusa para reflexionar. Todos en el grupo tienen la misma etiqueta (refugiados) pero todos son radicalmente distintos. Ha sido un espacio de reflexión personal colectiva. Los medios y los periodistas suelen insistir en los problemas que tuvieron, pero a ellos ni les gusta sentirse como si estuvieran en un zoo ni quieren centrarse en el pasado. El pasado ya está. Ahora tienen un presente que es una gran lucha aunque estén en una ciudad bonita y la gente sea amable. Todos están temblando porque se les acaban las ayudas a los dieciocho meses, porque necesitan trabajar y los trabajos son un desastre, precarios y mal pagados, porque a partir de aquí tienen que construirse un futuro. Aquí tienen la oportunidad de decir lo que piensan y lo que es relevante para ellos. Por ejemplo, ellos dijeron que querían hablar del problema que les plantea la targeta roja que les dan a los solicitantes de asilo mientras se está tramitando su petición, que parece un carnet de conducir de hace veinte años y que nadie conoce.

El collage que Nanthasri ha creado sobre su presente enlaza con círculos pintados de colores varios de los retratos recortados que le hizo Osama y distintas palabras clave: diversión, sonrisa, tranquilo, victoria, imaginando, pensado, enfadado.

Nanthasri (se ríe): Ahora estoy tranquilo. A veces estoy enfadado, porque no tengo trabajo, porque necesito dinero para mi familia, que me ayudaron demasiado. Victoria es haber conseguido estar viviendo aquí. Imaginando es el futuro, lo que haré después. No sé que haré mañana. Ahora estoy estudiando cocina. A partir de diciembre el Gobierno ya no me dará ayudas y estoy buscando trabajo. Yo quiero sacar fotos y dirigir una película y quizá lo conseguiré en quince años. Sí, en unos quince años.

Nanthasri muestra su collage sobre el futuro, en el que el elemento central es un corazón con una foto de una pareja en su interior.

Nanthasri: Mi novia vive en Sri Lanka y cuando tenga los papeles quiero que venga a vivir aquí conmigo. Ella es mi futuro. Hace cinco años que salimos, pero nunca he podido pasar mucho tiempo con ella, por el trabajo, por la política, por el deporte, que me gusta mucho. Ahora hablamos a través de Viber.

El collage sobre el pasado de Nanthasri es un dibujo a lápiz que representa a un par de hombres armados con un pistola sobre una motocicleta yéndose a toda velocidad de un edificio pequeño que acoge un medio de comunicación, News 7. En el ángulo superior izquierdo hay una pequeña foto en color pegada como de un presentador de televisión con el rostro tapado.

Nanthasri: En Sri Lanka trabajaba como periodista para una televisión y un periódico. Este es el medio en el que trabajaba, aunque el nombre es falso, lo cambié. Los de la moto son militares o agentes de inteligencia de Sri Lanka. El de la fotografía soy yo, en el estudio, pero con el rostro cubierto. En Sri Lanka los periodistas no están seguros, están amenazados y perseguidos. Aquí no tenéis problemas, pero en Sri Lanka ser periodista es muy peligroso. Algunos han sido asesinados o secuestrados. No solo los periodistas tamiles, han asesinado también a periodistas muy conocidos que no son tamiles. Escribí dando apoyo a las reivindicaciones de los tamiles, que necesitan libertad, poder económico y tierras, que se las quitaron. Escribí sobre todo ello y empezaron los problemas.

Héctor: Él no quiso ser el siguiente y se fue.

Nanthasri: Aquí no tengo problemas. Aquí tengo libertad y puedo moverme.

Antes de despedirse, comentan que la exposición tiene una segunda pata dentro del Museu del Diseño. Ahí se pueden ver tres de los vídeos con entrevistas que Héctor realizó a sus alumnos. Son testimonios individuales que incluyen las fotografías que tomaron o que les tomaron durante el taller e imágenes de archivo de su pasado.

La exposición estará en la plaza de las Glòries hasta el mes de septiembre. Las fotografías y los vídeos están colgados también en la web del proyecto. Héctor espera que “Sueños refugiados” tenga continuidad y está trabajando para que al menos tres o cuatro de sus participantes, los que más potencialidad e interés tienen por la fotografía reciban una beca para estudiar en alguna de las grandes escuelas de Barcelona. Sería un sueño para Nanthasri.

 

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