Sentir y amar libremente

10/07/2018 - 13:27

Redacció

LGTBI. Las demandas de asilo por motivos de orientación sexual o de identidad de género aumentan día tras día. El problema requiere soluciones personalizadas y que nuestra sociedad tome conciencia de esta situación.

El 30 de junio el Pride Barcelona celebró una manifestación a favor de los refugiados LGTBI, un fenómeno bastante desconocido y que reclama una atención urgente, dado que cada día llegan personas migrantes a nuestras costas.

Uno de los principales problemas de este fenómeno son los pocos estudios y cifras que existen respecto de eso a escala local, nacional o mundial. Según la encuesta mundial realizada en el 2012 por la Organization for Refugee, Asylum & Migration (ORAM), se estima que 175.000 personas LGTBI viven en condiciones de peligro o violencia en todo el mundo. Sin embargo, ¿cuántas migran en busca de una vida mejor? ¿Y cuántas piden asilo por motivos de persecución por orientación sexual o identidad de género? La ORAM calcula que de estas 175.000 personas solo 17.500 conseguirán escapar, y de estas, solo 7.500 buscarán protección legal. De las 7.500, solo 5.000 podrán solicitar el status de refugiado LGTBI, y únicamente a 2.500 se les concederá este status.

De las 175.000 personas LGTBI que se estima que viven en condiciones de peligro o violencia en todo el mundo, únicamente 2.500 conseguirán el status de refugiado LGTBI.

La ORAM calcula que el sistema internacional de protección de refugiados sirve a millones de personas cada año y que una gran parte de esta ayuda es proporcionada por ONG. En el 2012 el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) informó de que había más de quinientas ONG que trabajan en este tema por todo el mundo y que ofrecen asesoramiento legal; asistencia documental; seguridad y protección; servicios de salud; acceso a alimentos, agua y refugio; vivienda; educación y formación, y ayuda para la reunificación familiar. Pero el número de personas que buscan y reciben ayuda y protección se desconoce. Solo algunos países como Gran Bretaña han estudiado estas cifras; en su caso, el 6 % de las peticiones de asilo tienen la orientación sexual como motivo. De las 100 naciones con sistemas de asilo en funcionamiento, solo unas cuantas registran actualmente casos LGTBI. Las estadísticas de estos países corroboran las cifras del Reino Unido: aseguran que entre el 4 % y el 6 % de los solicitantes de asilo se basan en la orientación sexual o la identidad de género. En España, el Ministerio del Interior no desglosa las peticiones de asilo según el motivo, pero diversas organizaciones dedicadas a este problema en España aseguran que las cifras han crecido exponencialmente.

La persecución LGTBI: un caso, Honduras

El 27 de junio la Acathi y la red Asil. Cat organizaron el segundo encuentro sobre refugiados LGTBI, enmarcado en el Pride 2018, donde Carol Murcia explicó su persecución en primera persona: “En Honduras no tenemos ninguna ley que nos proteja. Se basan en el código de la ‘no discriminación’, que el Gobierno no aplica al colectivo LGTBI. Además, tenemos el problema de las maras (bandas de calle que luchan por el control de una zona, a menudo con prácticas ilegales o violentas), muy homófobas, que llegan a matarte por mariquita. Las autoridades, cuando lo denuncias, te hacen oír culpable, piensan que te lo has buscado. Aunque llegues apaleada, ensangrentada. A mí me han llegado a decir que el Gobierno no los paga para atender payasos y mariquitas. Y las trans lo vivimos peor, porque, cuando buscas atención médica para la hormonación, no existe. Yo pedí asilo desde mi país, porque ya era activista y participaba en una ONG. Allí para las trans no hay trabajo. ¿Qué hacía, pues? Ejercer la prostitución, por lo cual todavía estás más expuesta a tiro limpio y pedradas. Si pasaran por el telediario las muertes de las trans en Honduras, tendrías noticias para desayunar, comida y cena. Hace quince días mataron a una compañera mía arrancándole todas las uñas y desmembrándola.”

“En España sabes que no corres peligro de muerte, pero hay muchas cosas que se pueden mejorar: el retraso en las citas, las ayudas y los trámites; el hecho de tener que compartir vivienda con otros refugiados… Imaginaos a una persona que ha vivido toda la vida en entornos muy conservadores viendo una trans”

Carol Murcia también habló de los problemas que ha tenido que hacer frente en su país de acogida: “Muchos gays y trans salimos de nuestro país porque las autoridades no nos dan la protección que necesitamos. Al llegar aquí [a España], sabes que no corres peligro de muerte, pero hay muchas cosas que se pueden mejorar: el retraso en las citas, las ayudas y los trámites; la soledad de no tener referentes en el territorio; el hecho de tener que compartir vivienda con otros refugiados… Imaginaos a una persona que ha vivido toda la vida en entornos muy conservadores viendo una trans. También, la relación con los trabajadores sociales; te da la sensación que eres la primera trans que han visto a su vida.” Carol llegó a Madrid, y posteriormente un funcionario le recomendó que se trasladara a Barcelona. Aquí forma parte de la Acathi y ha sido la imagen del cartel del Pride de este año.

La acogida LGTBI: herramientas y carencias

España se considera un país abierto a la acogida de personas LGTBI. En el año 2009 entró en vigor la ley que introduce la persecución por identidad u orientación sexual como motivo para pedir protección internacional. Es uno de los países pioneros en este sentido, pero presenta carencias cualitativas importantes.

Juan Carlos Arnáiz, oficial de protección adjunto de la ACNUR en España, presente en el debate del 27 de junio sobre los refugiados LGTBI, alertó: “En España el sistema se ha colapsado en todos los aspectos. En todas las llegadas a la costa hay personas refugiadas LGTBI que necesitan ser identificadas —cosa que no pasa— y que necesitan información para poder acceder al proceso de asilo, que presenta graves retos con respecto al acceso al procedimiento. Muchos de los hombres y las mujeres LGTBI que llegan no saben que son refugiados y que pueden acceder al sistema de protección internacional.” Otras entidades especializadas en el tema hablan de una falta de herramientas legales, asistenciales y económicas; de episodios de LGTBIfobia en los centros de acogida, y de la existencia de estereotipos y de prejuicios entre los funcionarios que evalúan los casos. Estos retos también aparecen en otros países europeos.

Arnáiz subrayó, en relación con el último punto: “Nos duele particularmente la transfòbia de nuestra sociedad, que se traslada de una manera implacable al sistema de asilo. Hay un desconocimiento terrible de la realidad trans, y a causa de eso, vemos muchísimos casos trans que se quedan fuera del sistema de acogida.”

Más allá de la asistencia burocrática: la socialización

En la mesa redonda del 27 de junio se resaltó una necesidad fundamental en todo el proceso de asilo LGTBI: la necesidad de tener espacios de sociabilización para estas personas, que a menudo no tienen cerca a la familia ni los amigos, no disponen de ningún apoyo y necesitan establecerse en entornos urbanos donde encontrar personas como ellas.

Entidades referentes al territorio

Según la encuesta mundial realizada en el 2012 por La ORAM, una de las pocas organizaciones internacionales dedicadas a los refugiados LGTBI, muy pocas ONG por todo el mundo tienen experiencia sólida en el trato con personas LGTBI en situación de refugio.

Por eso es muy importante destacar el trabajo de la Acathi, una asociación que pretende concienciar sobre la realidad de las personas migradas LGBTQI+. En el nivel más próximo trabajan con las personas para que se empoderen, conozcan sus derechos y eviten la autovictimización. En este sentido, entre otras actuaciones, dan apoyo en el proceso de inclusión sociolaboral a personas que han solicitado refugio por haber estado víctimas de violencia, que han sido perseguidas, amenazadas o discriminadas por su orientación sexual o expresión de género. Entre los programas de la Acathi destaca, en primer lugar, su piso para refugiados LGTBI, abierto en el 2014 y que dispone de siete plazas. En segundo lugar, el alargamiento del proceso de acogida y asilo de las personas refugiadas LGTBI dentro el programa Nausica, del Ayuntamiento de Barcelona, que recoge la especificidad de atender a las personas refugiadas del colectivo LGTBI que, por sus circunstancias, requieren una atención individualizada específica, un programa que sitúa Barcelona al nivel de otras ciudades como Berlín con respecto a la acogida de refugiados LGTBI. Y en tercer lugar, hay que mencionar el trabajo único en el mundo que la Acathi realiza con personas LGTBI en la prisión, donde detectan posibles demandantes de asilo.

“Mis problemas son la inserción laboral y la vivienda. Mientras no tenga trabajo, sigo dependiendo de la ayuda y continúo estancada. Cuando trabaje, podré hacer una aportación al país y dejaré la plaza de acogida a otra persona”

En el territorio español hay que destacar también la labor de la La Merced Migraciones, que ha empezado un programa centrado en refugiados LGTBI, ya que ha detectado numerosos casos de personas que solicitan asilo por la orientación sexual o de género y se ha encontrado con que las entidades LGTBI en donde querían derivar los casos no tenían conocimientos en los procesos de asilo. Bajo el guaje de la Acathi, ha creado un grupo de acogida de migrantes LGTBI con la intención de crear red y empoderar al colectivo.

Retos de futuro

El activista Juan Carlos Arnáiz destacó dos puntos importantes para mejorar la acogida de este colectivo: “En primer lugar, hay que incorporar en el proceso la voz de las personas refugiadas, porque, si no, no conoceremos sus necesidades reales, y en segundo lugar, hay que involucrar a la sociedad civil, incorporarla al sistema de asilo, que no tiene que ser visto exclusivamente como un sistema administrativo.” Por su parte, Carol Murcia manifestó: “Hay que dar énfasis a la autonomía completa de los refugiados LGTBI. Mis problemas son la inserción laboral y la vivienda. Hay que saber por qué las empresas no dan trabajo a las mujeres trans. Mientras yo no tenga trabajo, sigo dependiendo de la ayuda y continúo estancada. Cuando trabaje, podré hacer una aportación al país y dejaré la plaza de acogida a otra persona.”

Comparte este contenido

Whatsapp