“Muchos latinoamericanos no saben que existe el asilo y se regularizan como inmigrantes”

27/07/2017 - 12:13

Redacció

Refugi. Entrevista sobre las dificultades para solicitar y conseguir protección en España desde América Latina.

Hablamos con Erika Torregrossa y David Querol Sánchez, secretaria general y miembro del Colegio de Abogados Penal Internacional respectivamente, sobre la situación en América Latina y las dificultades para solicitar y conseguir protección en España.

El día 20 de junio el Colegio de Abogados Penal Internacional (BPI-CAPI) organizó una jornada de asesoramiento gratuito con motivo del Día Mundial de las Personas Refugiadas en Barcelona, donde tiene su sede, y en La Haya, donde tiene oficina. El objetivo era atender a todas las personas interesadas para saber más sobre el derecho de asilo, personas necesitadas de protección internacional, entidades de atención a personas refugiadas o abogados. Con este objetivo, Erika Torregrossa y David Querol Sánchez pasaron todo el día de guardia en la sede de la organización en la calle de Ausiàs March.

El BPI-CAPI (por Barreau Pénal International) se fundó en 2002 en Montreal y agrupa colegios y asociaciones de abogados y juristas comprometidos con la promoción de la justicia global y la defensa de los derechos de las víctimas de delitos contra los derechos humanos ante instancias supranacionales. Torregrossa es su secretaria general desde el mes de febrero, después de haber sido coordinadora para América Latina durante ocho años. Querol es uno de sus miembros.

El currículum internacional de los dos es muy extenso. Ella es también vicepresidenta de la Comisión de Justicia Penal Internacional del Ilustre Colegio de Abogados de Barcelona (ICAB) y es especialista, entre otros, en el derecho humanitario internacional y la justicia transicional en procesos de paz. Nacida en Colombia en 1974 y residente en Barcelona desde 1986, es nieta de un abogado republicano de Lleida que se refugió en Colombia huyendo de la Guerra Civil y murió asesinado a tiros a manos de un sicario por defender a personas en situación de vulnerabilidad.

Querol también tiene una trayectoria poco frecuente. Nacido en Barcelona en 1974, se convirtió en 1998 en el miembro más joven del cuerpo consular acreditado en la ciudad, cuando fue nombrado vicecónsul de Guinea Conakry, lo que le puso a cargo de la gestión migratoria de las personas de esta nacionalidad. Actualmente es abogado de extranjería y de protección internacional y abogado general del consulado general de Honduras en Barcelona. También es presidente de la Comisión de Extranjería del Colegio de Abogados de Mataró.

Una de las primeras visitas que tuvieron el 20 de junio fue la de una joven venezolana que les explicó su historia y les preguntó cómo podía solicitar asilo. “Nos dijo que tenía miedo, que no podía volver a Venezuela porque no había seguridad colectiva”, cuenta Torregrossa. Aparte de visitas, también atendieron consultas telefónicas, como la de una abogada de oficio que llamaba desde el aeropuerto de El Prat, donde se había desplazado para atender a una mujer hondureña susceptible de pedir asilo. La atendió Querol mientras hablábamos.

¿Qué quería?

David Querol: Era una compañera experta en extranjería pero no en asilo. Le han llamado para realizar una asistencia en el aeropuerto. No le han dicho que era un caso de asilo, sino de expulsión y devolución. Se trataba de una señora mayor, hondureña, que llegaba como turista pero ha dicho que venía a trabajar también, y esa contradicción ha hecho que la apartaran inmediatamente de la cola. Cuando ha llegado mi compañera, la señora le ha dicho que si la devolvían a Honduras la matarían, porque no puede pagar el impuesto de guerra que pagaba todos los meses a las maras [bandas criminales organizadas] y que la habían amenazado de muerte. Ella me ha llamado para preguntarme: “¿Qué tengo que hacer?”

Erika Torregrossa: Si un abogado de extranjería no sabe cómo presentar un procedimiento de asilo estamos en un equilibrio difícil. Hay pocos abogados especializados en asilo, porque hasta que no hemos vivido una situación de emergencia humanitaria no hemos tomado conciencia de la necesidad de abrir puertas y tener un cobijo legal y de formación de los profesionales para dar cobertura a los usuarios. Pero si como abogados no conocemos la materia, estamos infringiendo un derecho inalienable como es el de asilo.

¿Y qué le has dicho?

David Querol: En el aeropuerto el procedimiento de asilo es acelerado, tienes muy poco tiempo para saber si la petición de esa persona será admitida a trámite o no y esta es la diferencia entre que sea devuelta o no. Es cuando más alerta tienes que estar, sobre todo a la hora de ver que no se haya vulnerado ningún derecho. Le he dicho que lo primero que tiene que hacer es reunirse con la señora a solas para que le explique bien su historia: de dónde viene, si tiene familiares aquí que puedan aportar pruebas, si ha presentado alguna denuncia que demuestre que las maras lo extorsionaban o si alguien la puede hacer…

También la he avisado de que uno de los problemas que se plantean en el aeropuerto es que la Policía Nacional ya habrá hablado con ella para sacarle información, con las correspondientes coacciones. Hay compañeros que incluso han denunciado que se ha vulnerado el derecho de realizar bien una asistencia de asilo y de protección internacional y que por eso no se ha admitido a trámite una petición. El policía lo que hace muchas veces es prejuzgar y considera que la persona está solicitando asilo porque sí y lo hacen constar en el atestado. Pero hay que entender que un hondureño no explicará su situación a un policía. No confían en esta. En Honduras desde hace años hay un proceso de depuración de la policía, porque muchos agentes colaboran con las maras a cambio de dinero.

Erika Torregrossa: Tienen un componente de miedo por su integridad, que es lo que más retrae a la hora de poder pedir protección.

David Querol: Otro problema es la falta de información. Cuando llegan aquí no saben que hay un procedimiento de asilo y protección internacional. Eso lo he visto en casos muy flagrantes. Un chico que hacía años que estaba aquí estuvo más de 40 días en un CIE y lo querían expulsar. Una semana antes, las maras mataron a su tío. Era un caso claro de protección internacional pero él no sabía que eso existía. Muchos buscan regularizarse como inmigrantes económicos.

¿La violencia asociada a las maras es la principal causa de la huida al exterior desde Honduras y otros países del Triángulo Norte?

David Querol: Sí, la delincuencia común generalizada, que en Honduras es organizada entre grupos territoriales y afecta a cualquier sector de la población. Se los conoce vulgarmente como maras, de marabunta, porque estos grupos se incrustan en todos los sectores de la sociedad y viven a través de la extorsión y del llamado impuesto de guerra, que la mayoría de los comercios tienen que pagar. En caso de que no paguen, los extorsionan, a ellos o a sus familias. O pagas o te vas. Las maras, además de implantar terror, buscan eliminar a los familiares directos de la persona extorsionada, para evitar ser detenidos y acabar en la prisión, aunque el cumplimiento de penas es corto. Muchos de sus miembros han sido reclutados muy jóvenes y los han amenazado de muerte si no entraban en la organización y si no pasaban una prueba de acceso, como matar a algún familiar. Es la principal causa de huida del país.

¿A dónde van?

David Querol: La vía para escapar, tanto para los que no quieren entrar en la organización como para los que huyen porque son víctimas, es huir a los Estados Unidos vía México, a través del desierto, en un tren de mercancías, al que llaman la bestia. Dura muchos días y algunos mueren en el camino. Otros son interceptados y deportados. Muchos han desaparecido en el desierto. Los que pueden ahorrar y prepararse, se esconden dentro del país y buscan una segunda vía, que es la de viajar a España como turistas. Si no tienen suficiente dinero para desplazarse toda la familia, viajan los que están más expuestos y ahorran para que los demás lo puedan hacer después. Atiendo a muchas familias que están partidas.

“Las mujeres, en contextos de guerra, están sometidas a condiciones especialmente vulnerables.” En Colombia, a pesar del acuerdo de paz entre el Gobierno y las FARC, también continúan los desplazamientos internos y la huida hacia el exterior. ¿Cuáles son las condiciones de seguridad actualmente?

Erika Torregrossa: La paz supuso el abandono de las armas por parte de las FARC y fue un avance valiosísimo, pero existen organizaciones criminales con intereses particulares que están atentando contra el centro de la paz, que son los defensores de los acuerdos y de los derechos humanos, y la violencia sigue afectando a la población civil. Estas organizaciones criminales tienen que ser perseguidas, juzgadas y erradicadas. El Estado tiene que proporcionar los mecanismos para que la paz se implante en todo el territorio, que los acuerdos no se queden en papel mojado o en un desiderátum fragmentado por los territorios. Solo así se conseguirá combatir la impunidad del crimen organizado.

Colombia es el primer país del mundo en número de desplazados internos. Tú has trabajado con mujeres obligadas a huir de su casa. ¿En qué medida sufren el conflicto? ¿Cuál es la problemática de género?

Erika Torregrossa: Las mujeres, en contextos de guerra, están sometidas a condiciones especialmente vulnerables, son utilizadas como esclavas por los combatientes, se abusa de ellas física y moralmente, son las que durante los desplazamientos llevan encima el peso de sus hijos. Durante 50 años de violencia en Colombia, como en otros países de América Latina y del mundo, la violencia sexual ha sido una práctica generalizada y silenciada, con un nivel de impunidad que es vergonzoso. Pero hay un “halo” de esperanza que crece. En los últimos años y gracias a la lucha de organizaciones no gubernamentales dentro y fuera de Colombia, se ha abierto la perspectiva de género en los procesos de verdad, justicia y reparación; se ha promovido la participación activa de las mujeres en los procesos de toma de decisiones y se ha aprobado una ley que establece que los actos de violencia sexual cometidos durante el conflicto armado pueden constituir crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra y actos de genocidio. Eso hace que no prescriban.

Como en el caso de Honduras o Venezuela, las peticiones de asilo en España por parte de colombianos también se están incrementando. ¿Por qué había tan pocas antes?

Erika Torregrossa: Los incrementos más dramáticos de solicitudes de asilo de colombianos y colombianas en España se produjeron en el 2000 y el 2007, justo antes de la introducción del visado de tráfico en España. El desplazamiento colombiano ha sido eminentemente interno, aunque los desplazados económicos representan un porcentaje importante en Europa y los Estados Unidos. Prácticamente todo el mundo que se ha marchado de Colombia en un momento u otro durante estas últimas décadas lo ha hecho por un motivo subyacente, que es la violencia estructural dentro del país. La violencia, procedente de grupos armados, organizaciones criminales o estructuras paramilitares es el principal motivo de desplazamiento forzoso. En los años ochenta —yo me marché en 1986— se produjo una ola de violencia impresionante. Cada día había atentados en las grandes ciudades con víctimas civiles; las organizaciones criminales al margen de la ley se organizaron para perpetrar crímenes y para sembrar el terror. Todo el mundo que tenía familia en el exterior enviaba a sus hijos al extranjero.

Hay una parte importante de la población, sin embargo, que desconoce sus derechos de protección internacional. Muchos no han sido conscientes de que, a pesar de ser víctimas de un conflicto interno, tiene una trascendencia internacional y hay un convenio supranacional que los ampara.

¿Cuáles son las principales dificultades que se encuentran estas personas para poder solicitar y obtener protección en España?

David Querol: De entrada, el acceso a realizar la petición, porque aunque los convenios internacionales establecen que puede solicitarse protección en misiones diplomáticas, en la práctica no se puede llevar a cabo hasta que se entra en España. Otro factor es la prueba indiciaria, es decir, el relato de los solicitantes y los documentos que refuercen los hechos que explica: por ejemplo, una denuncia realizada a la policía antes de marcharse, las copias de los billetes de avión o fotografías si se han producido lesiones. Todas estas pruebas sirven para reforzar la entrevista que tienen que pasar, pero a menudo es difícil conseguirlas. Y una buena entrevista es crucial, es un 80 % de la admisión a trámite de la solicitud. Cuando acompaño a alguien a hacerla, le digo al policía que apunte que está llorando, que anote la expresión que muestra mientras explica qué le ha pasado. Lo más importante de la entrevista es mostrar miedo fundamentado a volver, el peligro, cómo te ha afectado aquella situación. Una vez se hace eso, es la Oficina de Asilo y Refugio (OAR) quien investiga para saber si es cierto o no.

Erika Torregrossa: Las entrevistas las realizan policías y no funcionarios, y no tienen la suficiente formación para poder atenderlos y para poder discernir si cumplen los requisitos. A veces los requisitos se cumplen y son pasados por alto. Además, todavía no se ha desarrollado el reglamento de la Ley de Asilo del 2009, y eso es fundamental, porque deja muchos vacíos. El reglamento regula la especificidad del bien jurídico protegido, y en este caso está totalmente desprotegido porque hay una ley muy abierta a interpretaciones arbitrarias por parte de la Administración.

“En vez de regular el derecho de asilo y hacerlo de la manera más rápida, eficaz y humana posible, se ha hecho todo lo contrario y se han priorizado las devoluciones en caliente.” ¿Qué consecuencias tiene eso?

David Querol: Pues que le expliques algo a un policía y diga: “Yo no considero que en tu situación haya tanto peligro para su vida”. Ellos no resuelven, redactan un informe y lo envían, pero la persona que no ha visto nada, que no ha visto a este hombre llorar como lo he visto yo, admitirá o no a trámite la petición o hará que se investigue en función de lo que lea.

Erika Torregrossa: Afecta a los medios de prueba. Cuando hay personas de las que tememos por su vida les preguntan cómo han sido amenazados. Por ejemplo, un periodista puede decir que ha recibido amenazas de muerte a través de Twitter. El policía puede decir que eso no es admisible como prueba y lo puede reflejar en su informe o no, pero es discrecional. Tendría que haber un reglamento que especificara los medios y los elementos probatorios por los que pueda admitirse a trámite o no un procedimiento. Si no, queda muy abierto.

Hace ocho años que se aprobó la Ley de Asilo. ¿Por qué no se ha desarrollado?

Erika Torregrossa: Porque hubo un cambio de gobierno en Madrid y no se ha considerado prioritario. Tenemos un gobierno central que es el mismo que ha autorizado las devoluciones en caliente en la disposición quinta de la Ley de Seguridad Ciudadana. Estamos viviendo una situación en la que en vez de regular el derecho de asilo y hacerlo de la forma más rápida, eficaz y humana posible, se ha hecho todo lo contrario y se han priorizado las devoluciones en caliente.

David Querol: Lo que también está pasando es que están tardando dos y tres años en dar una respuesta a las solicitudes. Me ha pasado con hondureños a los que han admitido a trámite la solicitud y pasado el tiempo han decidido devolver la tarjeta roja, pedir el pasaporte y retornar a Honduras. Uno de los problemas más graves es que nadie conoce la tarjeta roja de documentación que dan a los solicitantes de asilo, y no les quieren dar trabajo. No encuentran trabajo y no pueden estar sin hacer nada. Lo que necesitan es un NIE. Se lo digo a todos cuando entran en el despacho: “¿Creéis que habéis llegado a una isla y estáis salvados?” Estáis equivocados. Ahora empiezan los problemas, y me refiero a obtener los servicios sociales derivados de la petición de asilo.

¿Pedir asilo al Estado es una panacea?

Erika Torregrossa: Ni en España ni en otros países europeos. Solo conozco un país donde es fácil y te lo ponen bien, que es en Canadá. Y ha sido una apuesta. Nuestra organización nació desde Montreal y en la última jornada que ofrecimos hablamos de asilo y refugio. Una abogada canadiense nos dijo que nosotros estábamos en la prehistoria.

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