Ucrania: el exilio europeo

28/10/2019 - 17:42

Redacció

Refugio. A pesar de ser un país europeo, el año pasado en Ucrania se originaron 2.010 solicitudes de protección internacional.

El este de Ucrania está en guerra desde hace más de cinco años. Es, sin duda, el conflicto bélico que nos queda más cerca, el de un país con un acuerdo de asociación con la Unión Europea. No por ello parece que tenga una solución mejor, y siguen llegando al Estado español exiliados y exiliadas, en el 2017 y en el 2018 representaron la cuarta y la sexta nacionalidad con más llegadas. Solicitan protección internacional como víctimas de la guerra y de amenazas de alguno de los dos bandos enfrentados. La zona fronteriza en Rusia, Donbass, que incluye las dos autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk, es el territorio donde se dirimen las ansias de poder de Rusia y Ucrania. Una parte de la población, de habla rusa, quiere integrarse en Rusia, otra, ucraniana, no quiere perder una parte importante de su país.

Muertes, amenazas y represión, como hemos visto en la reciente condena a un periodista, son la causa de que el año 2018 llegaran 2.010 personas de origen ucraniano a nuestras fronteras, muchas de las cuales a Barcelona. No se trata de un colectivo especialmente homogéneo y, según el informe de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), “las principales víctimas del conflicto son las mujeres, que en las solicitudes de asilo a España alegan haber sufrido violencia de género”.

Lulina nunca se había significado por ninguno de los dos bandos. A pesar de ello, tuvo que huir a causa de las amenazas

Efectos colaterales del conflicto

Sin embargo, este no es el caso de Lulina Synolytsia, una mujer ucraniana con quien hablamos de la situación de su país y de las razones que la trajeron a Barcelona. Ella huyó de las amenazas que recibía de grupos de partidarios prorrusos a raíz del rodaje de una película. Sí, una película de ficción, rodada en parte en los territorios en conflicto, en Járkov, pero que no trataba el conflicto, sino la Segunda Guerra Mundial. Según los partidarios de la independencia de Ucrania de los territorios de Donbass, la película se pronunciaba claramente en contra de la nación rusa. Lulina era asistente de la dirección artística y, aunque nunca se había significado a favor de ninguna de las dos facciones —de hecho, ella misma tiene ambos orígenes—, fue amenazada repetidamente durante el rodaje. En dos ocasiones se tuvo que esconder con colegas y, al regresar a Kiev, las amenazas y llamadas de personas prorrusas continuaron. Según Lulina, lo que más la hundió fue que no la contrataran en películas porque las productoras tenían miedo de ser, también, boicoteadas.

Con un cuadro de depresión y miedo de que su integridad física fuera atacada, Lulina finalmente huyó. Ahora es una de estas 2.010 personas ucranianas que han solicitado protección internacional en España, y, aunque llegó a Barcelona, donde tenía amigos, tuvo que ir a Burgos, donde se acogió a las medidas de acompañamiento del programa de protección internacional estatal. Sin embargo, al final pudo volver a Barcelona gracias al arraigo —tiene amigos— y ahora sigue el programa con Bayt al-Thaqafa, entidad federada de Red Acoge, estudia castellano y catalán y recibe atención social y psicológica. Trabaja de camarera, pero tiene claro que tan pronto como pueda defenderse en castellano o catalán encontrará trabajo en alguna productora.

Mientras se otorgaban estos 70 estatus de refugiado, se denegaban 2.625 expedientes ucranianos, la cifra más alta de todas

La procedencia europea: ¿ventaja o inconveniente para obtener el estatus de refugiado?

Según las cifras del informe del CEAR, el año 2018 la segunda nacionalidad que obtuvo el estatus de refugiado es la ucraniana, pero si nos fijamos en los datos absolutos vemos que hablamos solo de 70 personas. De hecho, mientras se otorgaban estos 70 estatus de refugiado, se denegaban 2.625 expedientes ucranianos, la cifra más alta de todas. Al consultar a Laura Moreno, de ACCEM y coordinadora del servicio jurídico a los solicitantes de asilo y refugiados en el SAIER, sobre las razones de esta impresionante cantidad de denegaciones, comenta: “Es difícil determinar los motivos de denegación, porque depende de la historia individual de cada solicitante. Eso sí, que el conflicto se desarrolle en una sola zona y haya posibilidades de huir dentro del propio país es determinante”. Es cierto que el conflicto bélico está localizado en una zona del país, y que el Gobierno ucraniano, aunque es de los más corruptos de Europa, no es una dictadura, pero como hemos visto con la experiencia de Lulina, no ofrece protección a las víctimas del conflicto.

Moreno, además, añade: “Por otra parte, hay que precisar que no todas las solicitudes de protección internacional solicitadas por ucranianos o ucranianas hacen referencia al conflicto: hay mujeres que huyen porque sufren maltratos y no encuentran protección, por ejemplo”. En todo caso, la elección del independiente Volodímir Zelensky como presidente de Ucrania en las últimas elecciones, en mayo, es una ventana de esperanza tanto para solucionar el conflicto dentro del propio país como para el resto de las causas de exilio de personas ucranianas. Las cifras de los próximos años nos lo dirán.

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