Cuando los aeropuertos son la primera acogida

28/11/2018 - 12:23

Redacció

Acogida. Recogemos las principales conclusiones de la Jornada “Protección internacional y tráfico de personas en los aeropuertos europeos. Retos de la detección, la atención y la acogida en zonas internacionales”.

El 20 de noviembre la plataforma de entidades Asil.cat organizó una jornada para reflexionar sobre la llegada a través de los aeropuertos de personas que buscan asilo y de posibles víctimas del tráfico de seres humanos.

Cruz Roja fue la anfitriona del encuentro, en el que organizaciones y administraciones españolas, catalanas e internacionales compartieron prácticas y experiencias de distintos lugares y pusieron sobre la mesa las carencias de la acogida en los aeropuertos españoles, a pesar de la gran tarea que realizan las ONG, las cuales, de facto, a menudo sustituyen las administraciones.

El aeropuerto es uno de los lugares de primera acogida de las personas que buscan asilo y, como tal, tendría que ser un espacio de protección, de seguridad, para estas personas. Pero también puede y debe ser un espacio de detección de tráfico de seres humanos y de intervención inmediata en estos casos. La jornada organizada, por Asil.cat, trató sobre cómo mejorar la acogida y la detección, y lo hizo centrándose en tres cuestiones: cuáles son las actuales condiciones materiales de nuestros aeropuertos, con las que se encuentran las personas que no cumplen los requisitos de entrada; cuál es la atención humana (funcionarios, ONG…) que reciben a estas personas, y cuáles son los protocolos de traslado al territorio.

Condiciones materiales e infraestructuras necesarias

En la jornada quedó patente —aún más después de escuchar la experiencia del Reino Unido, que describió Amanda Read, jefa nacional de Operaciones para la Protección y Tráfico de Seres humanos de la UK Border Force— que es necesario establecer un sistema de referencia, un órgano superior que vele por la correcta coordinación y la coherencia entre la acogida que se ofrece a los solicitantes de asilo y el procedimiento de esta petición, y que articule también una respuesta para los casos de tráfico de seres humanos (TEH) detectados o identificados en la frontera.

Por otro lado, se propuso elaborar un estudio para mejorar la ubicación de las instalaciones donde tienen que estar los solicitantes de protección internacional y que estas instalaciones garanticen las condiciones ambientales y materiales que recomienda el Defensor del Pueblo, representado por Elena Arce, jefa del Área de Migración y Trato Igualitario del Defensor del Pueblo. Además, estos espacios tendrían que responder a las diferentes necesidades que tienen estas personas. En este sentido, se tendrían que establecer espacios para las familias o separar a los posibles traficantes de las víctimas y a las personas por sexos o por orientación sexual, tal como se hace, por ejemplo, en el Reino Unido.

Es necesario que los equipos mixtos (formados por policías y miembros de las ONG) sean altamente especializados, para que puedan contextualizar mejor las posibles situaciones de tráfico de seres humanos

Finalmente, se puso de manifiesto la necesidad de aclarar de quién depende la gestión de este espacio y, sobre todo, de quién es la máxima responsabilidad: “El Estado español la tiene que asumir y no la puede delegar en ONG, que trabajan desde la voluntariedad y en función de los recursos de los que disponen”, señaló Rosa Cendón, de SICAR.cat, miembro de la red Asil.cat.

Acogimiento profesional y humano

Respecto a la acogida de las personas solicitantes de protección internacional y víctimas del TEH, en la jornada se valoró la combinación de las actuaciones de personas pertenecientes a la Administración y a las ONG, que, además de hacerse cargo de las necesidades básicas (vestuario, alimentación y apoyo emocional) de las personas que llegan a los aeropuertos, también pueden ayudar a evaluar la vulnerabilidad y mejorar la detección de posibles casos de TEH. En este sentido, en la jornada se dijo que se tendría que diseñar un sistema que facilite el acceso de las ONG a los espacios considerados de “seguridad” y, por lo tanto, de acceso restringido.

Asimismo, en el encuentro se hizo constar que es primordial establecer un sistema de información compartido y de trabajo en red que evite duplicidades y posibles revictimizaciones. También se dijo que hay que velar por la gestión de este tipo de información, que es altamente sensible y está sujeta a la ley de protección de datos. Asimismo, se incidió en la necesidad de que los equipos mixtos (formados por policías y miembros de las ONG) sean altamente especializados, para que puedan contextualizar mejor las posibles situaciones de TEH. “Hace falta buscar un equilibrio entre los indicios judicializables que interesan a las fuerzas y a los cuerpos de seguridad del Estado y los indicios razonables que exige el marco jurídico internacional para identificar una presunta víctima de TEH”, concluyó Rosa Cendón.

Por último, se planteó la necesidad de ampliar la detección a otras formas de explotación, y no exclusivamente la sexual, asumiendo que los hombres pueden ser víctimas de TEH.

Detección de casos de tráfico de seres humanos

La detección de posibles víctimas de TEH ha mejorado mucho en los últimos años, pero la conclusión de la jornada es que hay que seguir trabajando para avanzar aún más. Por ejemplo, hay que trabajar en la descripción de todos los casos que se pueden dar y de todos los actores implicados. La valoración del nivel de riesgo de la víctima de TEH también es un elemento clave para poder atender a la víctima de una forma correcta y ofrecerle el sistema de acogida más adecuada. También se deben generar sistemas de alerta para los casos en los que se observen indicios de TEH durante el proceso de acogida.

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