Comercio y arte, juntos para reivindicar el refugio

12/03/2019 - 12:37

Redacció

Sensibilización. “Línea de fuga” es la exposición de retratos de personas refugiadas con la que la Asociación de Amigos y Comerciantes de la Plaza Reial empieza la celebración de sus veinte años de vida.

Cuando el comercio y el arte se encuentran para visibilizar las historias de las personas migrantes, surgen exposiciones como la que se podrá ver hasta el día 25 de marzo en la plaza Reial de Barcelona. Los paneles situados en medio de la plaza muestran los retratos de diez personas que han llegado a Barcelona a través de una imaginaria “línea de fuga” desde diferentes lugares del planeta y que están rehaciendo sus vidas en la ciudad.

El símil es casi obligatorio con la plaza Reial, un punto de confluencia de nuestra ciudad, con historias diversas de vecinos, vecinas, comerciantes, visitantes y, también, de personas migrantes. La iniciativa es fruto del trabajo conjunto de la Asociación de Amigos y Comerciantes de la Plaza Reial, la Fundación Setba, con sede en la propia plaza, y OAK Stories, una productora de “proyectos documentales singulares”.

Una plaza como “punto de fuga” de vidas migrantes

Una plaza emblemática, una asociación que se declara “agitadora cultural del barrio” y una entidad creadora de conciencia social a través del arte son los pilares de la intervención artística que muestra los rostros y las vidas de algunas de estas personas acogidas en nuestra ciudad. Durante unos veinte días, los visitantes de la plaza Reial encontrarán ahí las miradas, los gestos y las posturas de diez personas desconocidas que han aterrizado en Barcelona con mochilas cargadas de procesos vitales de lucha y que siguen batallando, aquí también, para conseguir la dignidad a la cual tienen derecho.

La Asociación de Amigos y Comerciantes de la Plaza Reial ha escogido empezar la celebración de sus veinte años de existencia con esta exposición para transmitir sus valores culturales y sociales, así como su implicación en el ajetreo y la actividad de la ciudad, más allá de las arcadas y del barrio, tal como nos explicó, el día de la inauguración de la muestra, Cristina Sampere, portavoz de la asociación y directora de la Fundación Setba.

“Mi retrato y mi historia tienen que ayudar a entender situaciones extremas que se dan en otros países”

Las caras del refugio

George asiste a la inauguración. Es uno de los diez rostros que nos interpelan en el centro de la plaza. Es de Sierra Leona. Su historia, como muchas las de perseguidos a causa de la LGTBIfobia, empezó muy pronto, en la escuela, donde sufrió insultos y agresiones, pero se volvió insostenible cuando lo encerraron en prisión unos años después de fundar la asociación Pride Equality, plataforma a través de la cual luchaba por los derechos del colectivo LGTBI en su país. Gracias a su proyección mediática en países europeos, entre ellos España, consiguió protección internacional por vía diplomática, y ahora lucha desde aquí. “Mi retrato y mi historia”, nos dice, “tienen que ayudar a entender las situaciones extremas y la vulneración de derechos injustas que se dan en otros países.”

Tres personas más que nos miran desde las fotografías de los plafones pasean por la plaza: Maritza, Enhammed y Alain, llegados a Barcelona en diferentes momentos huyendo también de persecuciones en sus países. Honduras, el Sáhara Occidental y el Camerún, tres orígenes que confluyen en Barcelona como unas líneas de fuga. Todos coinciden en afirmar que iniciativas como esta exposición ayudan a hacerles sentir parte de la ciudad; son reconocidos, forman parte de la ciudadanía.

“Queríamos imágenes con las cuales las personas protagonistas se sintieran cómodas y orgullosas”

Más allá de unos rostros

A menudo hablamos de los largos procesos de obtención de papeles, de la inclusión de las personas migrantes o refugiadas, pero pocas veces tenemos la ocasión de profundizar en historias concretas, en detalles de sus vivencias; experiencias vitales que nos demuestran que son como nosotros, que solo han tenido la mala suerte de vivir allí donde su existencia no estaba garantizada. Fue precisamente para ir más allá de los estereotipos del refugio que OAK Stories (en concreto, uno de sus fundadores, el fotoperiodista Javier Corso) diseñó un proyecto con muchas capas, que permitiera enseñar la imagen y la historia que sus protagonistas quisieran mostrar.

Javier nos explica: “El proyecto, encargado por la Fundación Setba, ha sido un trabajo de seis meses, una gran parte de los cuales se han dedicado a establecer complicidades con las diez personas protagonistas. Nos hemos reunido para conocerlas, para intentar mostrar una imagen real, la que las hiciera sentirse cómodas y orgullosas. Estas diez personas han sido muy valientes y comprometidas, porque dar la cara para explicar tu historia no es fácil. Pero la decisión de compartirla puede ayudar a muchas otras personas.”

Un comercio comprometido con la ciudad

La exposición ha recibido el apoyo de la Concejalía de Comercio del Ayuntamiento de Barcelona en el marco del Año del Comercio y la Cultura, que busca unir dos sectores que estimulan la cohesión social y la integración en la ciudad de las personas refugiadas. Hasta el 25 de marzo la ciudadanía podrá disfrutar del resultado de estas sinergias; en la plaza Reial, el punto de fuga de historias migradas.

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