Cepaim, 25 años acompañando a personas migradas

26/06/2019 - 19:07

Redacció

Acogida. Asistimos a la celebración del aniversario de esta fundación, que ha hecho girar su acción en torno a ejes como el respeto, la convivencia y la cohesión social.

“Hemos transitado por almas de todos los colores”, así abrió el acto de celebración de los 25 años de la Fundación Cepaim su subdirector, Raúl Martínez, en la sede que la organización tiene en la ciudad de Barcelona.

Un acto festivo, repleto de música y discursos de agradecimiento a las personas voluntarias, que, con el equipo técnico y los usuarios y las usuarias, han constituido un auténtico vivero de interculturalidad, de respeto y de construcción conjunta de las nuevas ciudadanías. La entidad tiene como objetivo ayudar a la convivencia y la cohesión social, y en Barcelona es un auténtico referente de la lucha por el respeto y la acogida de las personas migradas.

La Fundación Cepaim nació para dar respuesta a dinámicas sociales relacionadas con el hecho migratorio y la exclusión social. Según ha explicado Raúl durante la celebración, “el objetivo es que las personas migradas se incorporen a nuestra sociedad, pero también ayudar a la sociedad a hacer una acogida digna, desde una perspectiva intercultural, a las personas que son y serán vecinas de la ciudad. Esta mirada desde nuestra sociedad de acogida es primordial; una de las reflexiones que tenemos que hacer es cuándo una persona deja de ser migrante para convertirse en ciudadana”.

Una organización puntera en el trabajo con personas migradas

“Nos hemos dotado de herramientas y de metodología y nos hemos rodeado de personas con quienes hemos compartido y hemos aprendido a convivir. Creamos cohesión, el adhesivo que nos permite vivir juntos, con la capacidad de que cada uno pueda ser quien es, manteniendo las diferencias, pero viviendo juntos”, continúa Raúl para explicar cómo han sido estos 25 años de trabajo con personas migradas, desde 1994, cuando España se acababa de convertir en uno de los países europeos con la tasa más alta de inmigración. La fundación está presente en nueve comunidades autónomas y tiene una plantilla de 28 personas, además de muchas personas voluntarias que ayudan en tareas de aprendizaje de la lengua, talleres, acompañamientos en gestiones administrativas, salidas lúdicas o deportivas.

Tienen ocho áreas de intervención, de las que destacamos la de protección internacional, que es una de las últimas que se ha iniciado, y la de acción comunitaria, como paso siguiente una vez las personas migradas y refugiadas han llegado y han sido acogidas, para intervenir en la etapa en que la población autóctona y la migrada tienen que crear mecanismos para convivir en el territorio.

La vivienda, primer abordaje en la protección internacional

M.ª Remedios Díaz, trabajadora social y responsable en Barcelona del Área de Acogida y Protección Internacional de la fundación, recuerda cómo fueron sus inicios: “Cepaim empezó a trabajar con refugiados después de la apertura de la convocatoria para el programa de asilo en el 2015; hasta esta fecha no se podían adherir nuevas entidades. Empezó poniendo a disposición dos pisos, y ahora ya gestionamos siete pisos para personas refugiadas, pero también les ofrecemos apoyo psicológico, legal y jurídico y social. Lo hacemos a través del Programa de acogida integral para personas en situación de vulnerabilidad, solicitantes de asilo y refugio”.

La acción comunitaria como herramienta para trabajar la interculturalidad

Amadou Bocar Sam es otro miembro del equipo técnico de Cepaim, quizás el más conocido fuera de la propia entidad, ya que en el 2018 el Ayuntamiento de Barcelona le otorgó la Medalla de Oro al mérito cívico. Sam empezó a trabajar en la ONG en el 2006, justo cuando Cepaiim abrió una sede en Barcelona. Era un momento intenso con respecto a las migraciones y hacían falta recursos, también humanos, para dar apoyo en las tareas de acogida de las personas que estaban llegando a la costa mayoritariamente en patera.

Amadou Bocar Sam es otro miembro del equipo técnico de Cepaim, quizás el más conocido fuera de la propia entidad, ya que en el 2018 el Ayuntamiento de Barcelona le otorgó la Medalla de Oro al mérito cívico

Cepaim fue una de las entidades que más se volcó en esta emergencia, gracias a la experiencia y el bagaje de personas como Sam. Y precisamente él ahora es una de las personas que trabajan en la línea de intervención de acción comunitaria que surgió de la necesidad de acompañar a las personas que han llegado durante este periodo.

Sam describe así esta intervención de acción comunitaria: “En los barrios del Besòs, donde inicialmente se encontraban asentamientos de personas mayoritariamente subsaharianas, estamos realizando una tarea de facilitación y acompañamiento para crear y reforzar la vinculación entre entidades organizadas del barrio y los vecinos y vecinas, tanto de origen catalán como de otros orígenes. Promovemos el acceso de todo el mundo a los espacios de participación con el fin de buscar conjuntamente elementos que puedan unir y cohesionar a colectivos de orígenes diversos, sobre todo a través de la mediación y la participación de colectivos migrantes en las actividades propias del barrio”.

Como muchas entidades de la ciudad que trabajan para mejorar el día a día de las personas migradas y refugiadas, Cepaim es una pieza imprescindible para que Barcelona sea una verdadera ciudad de acogida. Han sido 25 años de trabajo duro, en los que han atendido a muchas personas y han hecho realidad muchas ilusiones.

Comparte este contenido

Whatsapp