El viaje educativo

28/07/2017 - 12:36

Redacció

Refugio. A lo largo de los dos últimos años se ha generado un buen número de recursos pedagógicos para trabajar con jóvenes y niños la temática del refugio y las migraciones forzadas. Entidades y centros exploran cómo potenciarlos el próximo curso.

A lo largo de los últimos dos años, las entidades han generado un buen número de recursos para trabajar en las aulas y en los espacios de educación no formal la temática del refugio y las migraciones forzadas. Se trata de generar una visión crítica e informada, que permita entender las causas y las consecuencias de una realidad que es global, pero que está conectada a escala local. Entidades y centros educativos valoran ahora cuál es el impacto de estos materiales y exploran vías para crear red y trabajar de una forma más colaborativa. El objetivo de todos es el mismo: que la formación sea un viaje que lleve a la acción transformadora.

El curso 2016-2017 en Barcelona ha estado marcado por el refugio. Esta fue la temática de este año de la Audiencia Pública a los chicos y las chicas y el motivo por el que se creó la red educativa en apoyo a las personas refugiadas “Abramos fronteras”, se elaboró la guía didáctica Entreterres o se desarrolló la campaña de sensibilización “Personas que se mueven”. Con vista a lo que empezará en septiembre, los centros educativos de la ciudad disponen de muchos recursos para trabajar en el aula. Hay muchos y variados, hasta el punto que los expertos consultados aseguran que el reto ahora no es generar más, sino valorar el impacto de los que ya tenemos y potenciarlos y difundirlos más.

“Creo que con respecto a los materiales ya está muy cubierto, a no ser que exista un colectivo o alguna temática que no se esté trabajando mucho”, afirma David Yubraham Sánchez, técnico de educación para la transformación social de Médicos del Mundo.

Médicos del Mundo puso en marcha esta primavera la campaña “Personas que se mueven”. Para no incidir en aspectos que ya se estaban trabajando, la propuesta de la entidad evitó centrarse en las causas que provocan el desplazamiento forzado de personas y puso el foco en el aquí y el nosotros. En este sentido, “Personas que se mueven” propone una reflexión sobre fronteras en sentido muy amplio: tanto las físicas del Estado como otras más internas y más desapercibidas, pero que ponen obstáculos a la convivencia y a la acogida digna de las personas que llegan, ya sea en el ámbito de la salud, de los derechos o del género.

“Lo que nos preocupaba eran las personas que llegaban y ya estaban aquí”, explica Sánchez. “Lo que decimos es que no se trata solo de ‘bienvenidos refugiados’, sino de toda una serie de cosas pequeñas, tanto con respecto a servicios como a convivencia vecinal, que al final hacen que tengas una acogida digna o no, desde cómo te tratan en la escalera de vecinos hasta cómo te tratan cuando te diriges a la escuela a inscribir a tu hijo.

“Personas que se mueven” coincide con muchos otros recursos educativos en que es una herramienta que puede descargarse gratis y que el objetivo subyacente de las actividades que propone es mover también a la gente. Como en el caso de Entreterres, una guía educativa sobre migraciones en el Mediterráneo desarrollada por EduXarxa por encargo del Servicio Civil Internacional y la plataforma Stop Mare Mortum, la pregunta clave del viaje educativo es “Y yo, ¿qué puedo hacer?”.

Entreterres, que está disponible en la red desde noviembre del 2016, surgió de la demanda de los espacios no formales de educación y del Consejo de la Juventud de Barcelona y el Consejo Nacional de la Juventud de Cataluña, que han contribuido a financiarlo junto con los Minyons Escoltes i Guies de Catalunya, el Fondo Catalán de Cooperación en el Desarrollo y el Ayuntamiento.

“La temática de refugio aparecía mucho en las noticias y la gente se planteaba qué podía hacer ante eso. El objetivo de la guía es que todo el mundo pueda disponer de herramientas críticas para entender qué pasa, analizar bien las noticias y, sobre todo, ver qué puedes hacer desde casa sin que creas que hay que marcharse para hacer algo para cambiar la situación”, explica Júlia Granell, técnica de proyectos del Servicio Civil Internacional (SCI).

La guía se divide en cinco grandes bloques temáticos (Mare Mortum, Derechos Humanos, Racismo, Gènere y LGBTI y Transformación Social). En todos se proponen actividades por franjas de edad (de 9 a 12 años, de 13 a 18 y a partir de 17) y acaban con un llamamiento a la reflexión, la creación y la acción.

Puesta en común

El SCI y Stop Mare Mortum están trabajando en el marco de Lafede.cat para poner en común el trabajo llevado a cabo con todos los que hayan elaborado recursos educativos centrados en refugio y migraciones y poder llegar a la gente que los tiene que utilizar, desde profesorado hasta monitores de ocio.

La red educativa “Abramos fronteras” está realizando un trabajo similar. Impulsada en julio del 2016 por la Assemblea Groga de Gràcia y la plataforma social Barri Obert con el apoyo de EduAlter como un espacio para compartir experiencias y materiales, se propone abrir en septiembre espacios de reflexión para valorar cómo se trata el refugio en las aulas y cuáles son los recursos más interesantes. La plataforma también quiere promover el trabajo conjunto entre centros educativos y entidades en el marco de los distritos, lo que ya está sucediendo sobre todo en Nou Barris, Sarrià-Sant Gervasi, Gràcia y Sants-Montjuïc.

“Hay muchos recursos, pero a veces es necesario más contacto entre las escuelas y las entidades. La red sirve un poco para eso. Nosotros no hemos generado recursos, generamos contactos. Se trata de proporcionar los recursos a las escuelas, para que cada una se lo haga un poco suyo”, afirma Brenda Bär, miembro de “Abramos fronteras” y técnica de proyectos en la Fundación Jaume Bofill.

Compartir recursos y valorar el impacto también fue el objetivo de la jornada “Ciudades abiertas, educación integradora”, que organizó en junio la Asamblea de Cooperación por la Paz (ACPP) en la Facultad de Derecho de la UB y que reunió entidades, centros educativos e instituciones implicadas en la sensibilización sobre la crisis humanitaria de personas refugiadas, entre las que estuvieron “Abramos fronteras” o Médicos del Mundo.

Carol Pujadas, técnica de intervención social del ACPP, subraya el hecho de que en la jornada también participaron estudiantes de secundaria. “Queríamos tener la visión de los jóvenes, para ver cómo les llega la crisis”, afirma. “En conjunto, la jornada nos permitió valorar cómo lo estamos haciendo y si les llegamos o no. Se han hecho un montón de cosas y hace falta poner orden y coordinarnos”, dice.

En cuanto a los retos de futuro, las conclusiones de la jornada apuntaron, entre otros, a la necesidad de generar una red más fuerte entre entidades y centros, trabajar el tratamiento mediático de las noticias y cómo afectan estas, incluir acciones que vinculen a las corresponsabilidades en lo que pasa por parte de la sociedad de acogida o trabajar espacios de relación compartidos entre jóvenes y personas migradas.

Aprendizaje servicio

Las entidades también buscan cómo dar continuidad a los proyectos que han desarrollado y evitar que se infrautilicen. El SCI y Stop Mare Mortum, por ejemplo, tienen previsto organizar durante el otoño formaciones tanto para profesorado como para responsables de educación no formal para enseñarles a utilizar Entreterres con sus grupos.

La apuesta de Médicos del Mundo es poner en marcha un proyecto de aprendizaje servicio (APS) centrado en el derecho a la ciudad de las personas migradas y refugiadas. “Tenemos este material, que es un universo en el que se incluye todo. El objetivo es generar un efecto más multiplicativo y que los centros educativos puedan reflexionar con más profundidad y puedan diseñar alguna acción”, afirma Sánchez.

El APS es una metodología educativa muy vinculada a la tradición de los esplais que combina en un solo proyecto procesos de aprendizaje y de servicio a la comunidad. Los que participan aprenden mientras trabajan sobre necesidades reales de su entorno con el objetivo de mejorarlo.

Bär, que asesora sobre esta metodología a entidades que trabajan en el sector de la cooperación y la justicia global y centros educativos en el marco de un convenio entre el Ayuntamiento y la Fundación Jaume Bofill, pone un ejemplo para que se entienda mejor: “El banco de sangre antes hacía campañas informativas para conseguir donantes. Ahora son los niños y las niñas de primaria o de ESO que organizan la campaña, con los contenidos que tienen que trabajar: el sistema circulatorio, los grupos sanguíneos, etcétera. Lo aprenden realizando una acción conectada con el entorno.”

“A las entidades de cooperación y justicia global les cuadra mucho, porque lo que pasa a escala global está conectado aquí, también somos un poco responsables. Para las escuelas, la idea es superar la actividad puntual y trabajarlo según el currículum que trabajan los chicos y las chicas. A los jóvenes les permite participar, y eso es muy estimulante”, explica. “Los proyectos de APS permiten pasar del sentimiento paralizador de que lo que ocurre es terrible y te plantees qué puedes hacer”, concluye.

En este sentido, entidades y centros educativos han desarrollado proyectos de género, medio ambiente, racismo o estereotipos. Este año, afirma Bär, y debido a que la Audiencia Pública a los chicos y las chicas se haya centrado en refugio, se ha trabajado mucho en esta temática y han surgido proyectos interesantes, entre los que destaca, por ejemplo, el proyecto “Aprendiendo a mirar, rompiendo muros invisibles”, de la Fundación Proide y las escuelas de La Salle, o la obra de teatro La patera que trabajó el alumnado de ESO del Instituto Les Corts en las clases de historia y geografía, y que después han representado delante de familiares y otras escuelas. “Los jóvenes tienen ganas de dar un paso más”, afirma.

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